El Ejército israelí ha puesto en marcha en la madrugada de este lunes una serie de bombardeos sobre territorio libanés, incluidos ataques en Beirut, como respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá, efectuados tras la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en ataques aéreos atribuidos a Estados Unidos e Israel.
“El Ejército israelí está atacando con fuerza objetivos de la organización terrorista Hezbolá en todo el territorio libanés, en respuesta a los lanzamientos de cohetes contra el Estado de Israel”, ha indicado un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Telegram, subrayando que “no permitirá que la organización suponga una amenaza para el Estado de Israel y ataque a los residentes del norte”.
Las FDI han remarcado que la “responsabilidad de la escalada recae sobre” Hezbolá y han afirmado haber alcanzado a miembros “de alto rango” del grupo chií en una operación sobre la capital libanesa y en otro ataque en el sur del país.
En paralelo, las autoridades militares israelíes han ordenado la evacuación “inmediata” de la población en hasta 53 localidades del sur y el este de Líbano. Entre las zonas afectadas figuran Maarub (Tur), Bastiyé (en el valle de Becá), Deir Amess, Mahruna y Hanine (en Bint Jbeil), así como Wadi Jilo (en Baalbek).
El partido-milicia Hezbolá, aliado de Teherán, ha reivindicado un ataque “en venganza por la sangre pura” del líder supremo Jamenei y “en defensa de Líbano”, según ha difundido la cadena de televisión Al Manar, próxima al movimiento chií.
Hezbolá ya había avisado el día anterior de que pretendía “enfrentar la agresión estadounidense-israelí”, a la que calificó de “traicionera”, y pronosticó un “gran fracaso” para la iniciativa destinada a poner fin al régimen iraní.
“Se confirma que el problema jamás fue el programa nuclear, sino la existencia de un Estado fuerte que se vale por sí mismo, cumple con su soberanía y toma decisiones nacionales independientes, (...) que rechaza formar parte de un sistema dominado por Estados Unidos, apoya a los pueblos libres y oprimidos y se enfrenta con firmeza a los planes sionistas-estadounidenses en la región”, señaló el grupo en su comunicado.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha rechazado el lanzamiento de proyectiles contra territorio israelí “independientemente de quién esté detrás”, al considerarlo un “acto irresponsable y sospechoso que pone en peligro la seguridad de Líbano”. En un mensaje publicado en X, ha advertido de que este ataque “da a Israel pretextos para continuar sus ataques contra” el país.
Salam ha añadido que “no permitiremos que el país se deje arrastrar a nuevas aventuras y tomaremos todas las medidas necesarias para detener a los perpetradores y proteger al pueblo libanés”, y ha convocado para las 8.00 horas de este lunes una reunión de urgencia con el presidente del país, Joseph Aoun.
Mientras tanto, Israel ha llevado a cabo decenas de incursiones aéreas sobre Líbano pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024, alegando que sus operaciones se dirigen contra infraestructuras y actividades de Hezbolá y que, por tanto, no vulneran el acuerdo. Sin embargo, tanto las autoridades libanesas como el propio grupo chií han criticado con dureza estos ataques, que también han sido censurados por Naciones Unidas.
El alto el fuego establecía la retirada de las fuerzas de Israel y de Hezbolá del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones militares en territorio libanés, una presencia que Beirut y el movimiento chií denuncian y cuyo desmantelamiento reclaman de forma reiterada.