Israel y Estados Unidos han llevado a cabo en las últimas horas ataques contra el principal aeropuerto de Irán y contra relevantes plantas desalinizadoras situadas en la isla iraní de Qeshm. El Gobierno iraní ha calificado estas acciones como crímenes dirigidos contra la población civil, mientras sus fuerzas armadas han continuado durante toda la mañana con sus ofensivas sobre Israel, sin que por el momento se hayan registrado víctimas en ninguno de estos episodios.
Las Fuerzas de Defensa de Israel han informado de que sus aviones han bombardeado el aeropuerto de Mehrabad y destruido al menos 16 aeronaves pertenecientes a la unidad de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria.
Israel sostiene que el aeródromo funcionaba como “centro neurálgico para el armamento y la financiación de las fuerzas terroristas del régimen en Oriente Próximo”, en alusión especialmente a las milicias libanesas de Hezbolá.
“El ataque a la infraestructura militar del aeropuerto interrumpe la capacidad de armar no solo al régimen, sino también a las fuerzas terroristas en la región”, añade el Ejército.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha confirmado el ataque contra las plantas desalinizadoras y ha responsabilizado a Estados Unidos de la operación, denunciando que el bombardeo ha dejado sin agua potable a más de una treintena de localidades del sur de Irán, sobre todo las más cercanas a la costa del estrecho de Ormuz.
“Estados Unidos ha cometido un crimen flagrante y desesperado al atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm. El ataque ha interrumpido el suministro de agua en 30 poblaciones”, ha condenado Araqchi antes de advertir que “atacar la infraestructura crítica de Irán es un acto muy peligroso que tendrá graves consecuencias”.
El más reciente comunicado del Ejército israelí ha confirmado asimismo un ataque contra la “sala de situación” de la Defensa Aérea de la Guardia Revolucionaria, otro enclave clave dentro del entramado de defensa nacional iraní en el contexto de los bombardeos conjuntos sobre la capital.
“Además, la Fuerza Aérea Israelí alcanzó sistemas de defensa aérea, un sitio utilizado para fabricar y lanzar misiles balísticos, centros de mando, instalaciones de almacenamiento y estructuras adicionales”, ha indicado el Ejército.
Posteriormente, Israel ha notificado ataques sobre infraestructura petrolera en Teherán, un ámbito que hasta ahora no había sido objetivo directo en la campaña de bombardeos iniciada la semana pasada.
“Las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel), junto con Estados Unidos, están atacando toda la capacidad de los sistemas del régime iraní”, ha destacado el portavoz militar israelí Efi Dufferin.
Según el balance facilitado por Israel, se han llevado a cabo 3.400 ataques en territorio iraní, se han dejado fuera de servicio 150 sistemas de defensa iraníes y se han lanzado aproximadamente 7.500 bombas. Entre los blancos alcanzados figuran un centro de producción de misiles y explosivos en la región de Parshin y una planta de misiles balísticos en Shaharod, “el lugar donde se han producido la mayoría de los proyectiles lanzados hasta ahora contra el Estado de Israel”.
Además, cazas israelíes han atacado tres depósitos de combustible en los barrios de Kuhak y Shaharán, en Teherán, así como en la cercana ciudad de Karaj durante la tarde del sábado, de acuerdo con la agencia semioficial iraní Fars, que cita fuentes del Ministerio del Petróleo.
En territorio libanés, Israel ha bombardeado 600 posiciones de Hezbolá y ha arrojado unas 700 bombas sobre “infraestructura terrorista”, entre ellas el barrio de Dahiya, “el mayor bastión de Hezbolá en Líbano”.