Los ministros de Exteriores de la Unión Europea, reunidos este lunes en Bruselas, han dejado claro que no contemplan el envío de fragatas para intentar reabrir el estrecho de Ormuz. Sí han subrayado, no obstante, la necesidad de garantizar el paso de buques por esta ruta clave para el transporte mundial de petróleo y gas, actualmente bloqueada por Irán en represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel.
Antes del inicio del Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) en la capital comunitaria, los jefes de la diplomacia de los Veintisiete han insistido en que no consideran factible desplegar barcos europeos para forzar la reapertura del corredor marítimo. En su lugar, han apostado por actuar con cautela y priorizar la negociación política, mostrando además dudas sobre la conveniencia de extender el mandato de la misión naval europea “Aspides” al estrecho de Ormuz.
Estas posiciones llegan después de que la Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, planteara a los 27 ministros revisar la operación naval de la UE “Aspides” —creada originalmente para proteger el tráfico marítimo frente a los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen en el mar Rojo— o incluso impulsar una misión organizada por Naciones Unidas con el objetivo de mantener abierto el estrecho de Ormuz.
Según Kallas, no será “fácil” conseguirlo, pero ha abogado en declaraciones a los medios antes del CAE por encontrar “la forma más rápida de garantizar” la apertura del estrecho de Ormuz. En paralelo, está explorando otras vías, como una iniciativa en el marco de la ONU similar a la puesta en marcha tras la invasión rusa de Ucrania para asegurar el transporte de cereales en el mar Negro.
Ante estas ideas, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha rechazado con rotundidad modificar la operación “Aspides” para que actúe en el estrecho de Ormuz, argumentando que ya cuenta con “el mandato correcto” y que está “cumpliendo perfectamente sus funciones en este momento”.
Albares también ha defendido que “no hay que hacer nada que añada todavía más tensión” en la zona y ha remarcado que la postura de España pasa por apostar por “la diplomacia”. “La solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad, ni prosperidad económica”, ha remachado.
En términos parecidos se ha pronunciado el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, quien considera que la operación “Aspides” no puede ampliarse al estrecho de Ormuz, entre otros motivos porque se trata de una misión “antipiratería” y lo que sucede con el bloqueo impuesto por Irán constituye una situación “diferente”.
“Creo que es correcto seguir trabajando en el mar Rojo para garantizar el tráfico marítimo y la libre circulación. En lo que respecta a Ormuz, creo que debe prevalecer la vía diplomática. Hay que hacer un esfuerzo diplomático adicional para garantizar la libertad de navegación en Ormuz”, ha señalado.
El jefe de la diplomacia alemana, Johann Wadephul, ha subrayado el “excepticismo” de su Gobierno respecto a la propuesta de revisar el mandato de “Aspides” y ha pedido esperar primero a que Estados Unidos e Israel detallen “cuáles son sus objetivos militares en Irán”.
Enviar buques no bastará para resolver la crisis
El ministro de Exteriores de Países Bajos, Tom Berendsen, ha indicado por su parte que duda de que el envío de “algunos barcos” pueda solucionar la crisis en el estrecho de Ormuz, al que ha descrito como “muy delicada” debido a la capacidad de Irán para desplegar minas navales o drones submarinos.
“No es como si tuviéramos un botón que pulsar para cerrar el estrecho y lo hiciéramos. No es así. Es una situación muy delicada. Las probabilidades de escalada son grandes. “Países Bajos quiere participar en la conversación, pero en este caso es muy importante actuar con prudencia antes de tomar decisiones”, ha añadido.
En cualquier caso, Berendsen no ha cerrado la puerta a que su país se sume a una eventual misión en Ormuz. “Vamos a estudiar cuáles son exactamente las opciones. Son decisiones muy serias en las que tenemos que conocer qué es posible y qué se puede hacer”, ha explicado.
Su homólogo griego, Georgios Gerapetritis, ha recalcado que Grecia no pretende “involucrarse en la guerra” y ha recordado que “Aspides” “ya está operando en la región más amplia, en la que participan Estados miembro de la Unión Europea” en el mar Rojo, aunque ha admitido su inquietud por la evolución de los acontecimientos.
“En cuanto a la libertad de navegación, Grecia está a favor de la libre circulación de todos los buques en la región y pide a Irán que respete las normas del Derecho Internacional del Mar. Es fundamental, no solo para los precios del petróleo sino para toda la cadena de suministro, que los mares permanezcan abiertos”, ha añadido.
Debate sobre el papel de la OTAN en el conflicto
También se han evidenciado diferencias sobre las competencias de la OTAN en esta crisis, especialmente después de la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que la Alianza afronta un “muy mal futuro” si no ayuda a Washington a restablecer el tránsito en el paso marítimo bloqueado por Irán.
La Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, sostiene que el estrecho de Ormuz “queda fuera del área de actuación” de la Alianza Atlántica, dado que no “hay países de la OTAN” en la zona.
“Por eso tenemos la operación Aspides, y hay Estados miembro que también están dispuestos a contribuir”, ha apuntado.
El ministro de Exteriores alemán ha manifestado que no imagina a la Alianza adoptando una decisión específica sobre el estrecho de Ormuz, mientras que el portavoz del Gobierno alemán, Stefan Kornelius, ha declarado desde Berlín que “esta guerra no tiene nada que ver con la OTAN”.
Por su parte, la ministra de Exteriores rumana, Oana-Silvia Toiu, ha recalcado que “la OTAN es ante todo una alianza defensiva y ese es el aspecto más importante en el que debe centrarse cuando se trata de prestar apoyo”.
El ministro de Polonia, Radoslaw Sikorski, ha señalado que, por ahora, no se ha activado ningún procedimiento sobre el papel de la OTAN en este conflicto, aunque ha precisado que, si Estados Unidos presenta una solicitud formal, analizarán la propuesta “con mucho cuidado”.
En la misma línea se ha pronunciado el ministro de Exteriores de Hungría, Péter Szijjarto, quien ha remarcado que actualmente no hay “ninguna propuesta sobre la mesa” y que, si llegara a plantearse, podrían estudiarla.