Las autoridades de la región semiautónoma del noreste de Siria han decretado el estado de movilización general entre la población ante los progresos del Ejército sirio en las últimas horas, tras el fracaso del alto el fuego del pasado sábado. Esta nueva ofensiva amenaza con desencadenar una crisis añadida en los campos que acogen a familias de yihadistas de Estado Islámico, bajo custodia kurda, y con frenar la cooperación de las milicias kurdas con Estados Unidos en la lucha contra la organización terrorista.
En este nuevo episodio del conflicto, el Ejército sirio ha tomado el control de la estratégica ciudad de Tabqa, en la zona rural de la provincia de Raqqa, así como de la cercana presa del Éufrates. Esta operación ha llevado a las autoridades kurdas a situarse en máxima alerta ante el riesgo de una escalada mayor.
La reanudación de las hostilidades entre el Ejército sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), el "ejército" oficioso de la región, ha supuesto el colapso de las conversaciones para integrar estas fuerzas en la estructura estatal de Damasco. Las negociaciones se desarrollaban entre las autoridades sirias, encabezadas por el exyihadista Ahmed al Shara, y la Administración Autónoma para el Norte y el Este de Siria (AANES).
En un intento de calmar las inquietudes de la comunidad kurda sobre su futuro en el país, Al Shara emitió el viernes por la noche un decreto para "proteger la identidad kurda". Sin embargo, la AANES rechazó el texto por considerarlo una medida meramente "temporal" y reclamó que sus derechos queden blindados en una futura Constitución nacional.
Desplazamientos masivos de civiles kurdos
La ofensiva ha provocado ya el desplazamiento de unas 10.000 personas de la minoría kurda, en su mayoría mujeres y niños, que han abandonado sus hogares en la provincia de Raqqa rumbo a la de Hasaka, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Activistas del Grupo de Coordinación de Respuesta kurdo están recibiendo a los recién llegados en el Centro Mohamed Sheijo de Qamishli y los distribuyen en mezquitas y centros escolares como refugios temporales.
A Qamishli han llegado también en los últimos días más de un centenar de familias procedentes de los barrios de Sheij Masqud y Ashrafié, en Alepo, igualmente compuestas en su mayoría por mujeres y menores. Además, hay desplazados de Ras al Ain y Tel Abiad alojados en los campamentos de Washokani y Sere Kaniye, en las afueras de Hasaka.
El Observatorio ha alertado de "consecuencias catastróficas" para estas personas desplazadas ante la "falta de recursos" disponibles y la ausencia de "mecanismos de garantía de protección para civiles".
En paralelo, en la provincia de Alepo, las FDS han logrado repeler varios ataques del Ejército sirio y de milicias aliadas en la zona de la presa de Tishrin. Según el Observatorio, estos enfrentamientos se han saldado con la destrucción de dos carros de combate, un vehículo blindado y dos camiones militares cargados de armamento, en combates donde se ha empleado artillería, cohetes y drones suicidas.
El alto el fuego, roto por ambas partes
Las FDS han acusado a las fuerzas gubernamentales de vulnerar sin contemplaciones los términos del alto el fuego, entrando en localidades antes de que sus combatientes pudieran replegarse por completo y atacando posteriormente zonas que quedaban fuera del acuerdo.
El Gobierno sirio, por el contrario, denuncia ataques no provocados contra sus tropas y señala la implicación de guerrilleros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ideológicamente cercano a algunos de los grupos integrados en las FDS y considerado organización terrorista por Turquía, aliada de Damasco, aunque este movimiento se encuentra en proceso de disolución.
Mientras Estados Unidos, aliado de las FDS en la lucha contra Estado Islámico, y Francia han reiterado en las últimas horas sus llamamientos a detener los combates, la AANES sostiene que la situación ha llegado a un punto límite y justifica la movilización general.
"Nos encontramos en una coyuntura crítica: o resistimos y vivimos con dignidad, o nos vemos sometidos a toda forma de opresión y humillación. En consecuencia, hacemos un llamamiento a nuestro pueblo a responder a la decisión de movilización general", señala la Administración en un comunicado.
La AANES califica el momento actual como una "guerra existencial" y subraya que "para preservar los logros de la revolución y nuestra identidad, solo hay una opción: la resistencia popular", por lo que insta a la población "a unirse para hacer frente a este brutal ataque y a garantizar que todos permanezcan en alerta máxima".
En una declaración posterior, el comandante de las FDS, Mazloum Abdi, ha instado al pueblo kurdo-sirio a cerrar filas "en torno a sus hijos entre nuestros combatientes y a mostrar coraje y fe", al tiempo que confirma que, pese a la continuidad de los combates, la AANES y las FDS mantienen sus "esfuerzos para lograr la distensión y un alto el fuego con la ayuda de actores internacionales".
Campos de familias de Estado Islámico, una "bomba de relojería"
En el noreste de Siria se encuentran los campos de Al Hol y Roj, donde permanecen miles de familiares de combatientes de Estado Islámico custodiados por las fuerzas kurdas. La situación, ya extremadamente delicada, podría deteriorarse aún más con el avance del Ejército sirio, ha advertido el copresidente de la oficina de Asuntos de Personas Desplazadas y Refugiados de la AANES, Sheijmous Ahmed.
"Las continuas operaciones militares de las facciones afiliadas al gobierno de Damasco amenazan con desestabilizar la seguridad no solo a nivel local, sino que también representan un peligro para la paz civil y la estabilidad regional, dada la precaria situación de seguridad en los campamentos y prisiones donde se encuentran los miembros de Estado Islámico. Esto podría provocar una explosión de seguridad a gran escala, como una bomba de relojería", ha alertado.
"Estas condiciones peligrosas podrían llevar a la suspensión o al cese total de las operaciones humanitarias llevadas a cabo por organizaciones internacionales, lo que exacerbaría el sufrimiento humanitario y pondría en riesgo a miles de civiles, especialmente mujeres y niños", ha añadido.
Presión internacional y contactos para estabilizar la situación
El Ejército de Estados Unidos ha reclamado públicamente a las fuerzas del Gobierno sirio que pongan fin a la ofensiva lanzada en las últimas horas contra las milicias kurdas, sus socias en la lucha contra Estado Islámico.
"Instamos a las fuerzas del Gobierno sirio a cesar todas sus actividades ofensivas entre Alepo y Al Taqba", ha manifestado el comandante del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, en un comunicado difundido a última hora del sábado, poco antes de que el Ejército sirio anunciara su entrada en esta última localidad.
Mientras se baraja una posible reunión a tres bandas entre Al Shara, Abdi y el enviado especial de Estados Unidos, Tom Barrack, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha mantenido este domingo una conversación telefónica con el mandatario sirio para tratar de rebajar la tensión.
"Esta mañana he hablado con el presidente sirio Ahmed al Shara. Expresé nuestra preocupación por la escalada en Siria y la continuación ofensiva liderada por las autoridades sirias", ha explicado el presidente francés en redes sociales.
"Es necesario un alto el fuego permanente y se debe alcanzar un acuerdo sobre la integración de las Fuerzas Democráticas Sirias en el Estado sirio, basándose en las conversaciones mantenidas en marzo pasado. La unidad y la estabilidad de Siria dependen de ello", ha añadido Macron.