Las autoridades libanesas han actualizado este jueves el balance de víctimas y cifran ya en más de un centenar los fallecidos y en casi 640 los heridos por la intensa campaña de bombardeos llevada a cabo por Israel en territorio libanés. Estos ataques se enmarcan en la respuesta israelí al lanzamiento de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá, que actuó en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Líbano ha señalado en un escueto comunicado que hasta el momento se han confirmado “102 mártires y 638 heridos”. Esta nueva cifra se ha hecho pública poco después de que el Ejército israelí ordenara la evacuación de cuatro barrios situados en el sur de Beirut: Haret Hreik, Chiyá, Burj el Brajné y Hadath.
De acuerdo con la información difundida por el diario L'Orient-Le Jour, las principales vías de circulación del país se han visto colapsadas por los atascos, mientras unos 700.000 habitantes de los suburbios meridionales de la capital tratan de abandonar la zona ante el temor a nuevos ataques.
El Ejército israelí puso en marcha una campaña de bombardeos contra lo que define como posiciones vinculadas a Hezbolá en contestación a esos lanzamientos, a los que el grupo chií ha añadido posteriores disparos de proyectiles y drones. Hasta la fecha, las autoridades israelíes no han notificado víctimas por estos ataques. Paralelamente, Israel ha desplegado tropas en el sur de Líbano en el marco de una nueva incursión terrestre en el país vecino.
En los últimos meses, Israel ya había ejecutado decenas de ataques aéreos sobre territorio libanés pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024, alegando que se dirige exclusivamente contra actividades de Hezbolá y defendiendo que, por ese motivo, no vulnera el acuerdo. No obstante, tanto el Gobierno libanés como la propia organización chií han rechazado estas operaciones, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.
El alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones militares en territorio libanés, una decisión cuestionada por Beirut y por el grupo chií, que reclaman el desmantelamiento completo de ese despliegue.