El ministro de Exteriores de Líbano, Yusef Ragi, ha comunicado este martes que el Gobierno ha declarado persona non grata al embajador de Irán, Mohamad Reza Shibani, al que ha dado de plazo hasta el domingo para abandonar el país.
“He dado instrucciones al secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores y Emigrantes para que convoque al encargado de negocios iraní en el Líbano con el fin de informarle de la decisión de retirar el plácet al embajador designado de Irán, Mohamad Reza Shibani”, ha indicado en un mensaje en redes sociales.
Ragi subraya que Líbano considera al representante iraní “persona non grata” y le exige “que abandone el territorio libanés a más tardar el 29 de marzo de 2026”.
La medida supone un nuevo incremento de la tensión diplomática entre Beirut y Teherán. El encargado de negocios iraní ya fue citado hace dos semanas, después de la campaña de ataques lanzada por el partido-milicia chií Hezbolá y la Guardia Revolucionaria iraní contra Israel, operación que fue calificada por las autoridades libanesas como una “injerencia en los asuntos internos de Líbano”.
El jefe de la diplomacia libanesa ha arremetido en reiteradas ocasiones contra Hezbolá y ha responsabilizado a Irán de “intervenir” en la política libanesa mediante su respaldo a la milicia chií.
Desde Israel, la reacción ha sido inmediata. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, ha celebrado la decisión de Beirut. “Se trata de una medida justificada y necesaria contra el Estado responsable de violar la soberanía de Líbano, de su ocupación indirecta a través de Hezbolá y de arrastrarlo a la guerra”, ha denunciado el ministro israelí, cuyo país mantiene en la actualidad una ofensiva contra Líbano.
Saar ha pedido además al Gobierno libanés “medidas prácticas y significativas” frente al partido-milicia chií, remarcando que sus dirigentes “siguen ocupando cargos ministeriales”.
Hezbolá, por su parte, ha rechazado con firmeza la decisión del Ejecutivo libanés, al tildarla de “carente de fundamento jurídico” y una “medida temeraria y reprobable (que) no beneficia ni a los intereses nacionales supremos de Líbano, ni a su soberanía ni a su unidad nacional”.
“Por el contrario, constituye un golpe de Estado contra ellos, una clara capitulación ante presiones y dictados externos, y una flagrante violación de las prerrogativas del presidente de la República (Joseph Aoun)”, ha agregado en un comunicado publicado en la cadena Al Manar, afín al grupo, que ha considerado que las acusaciones de injerencia en asuntos internos del país “no hacen sino confirmar que se trata de una decisión puramente política y malintencionada, carente incluso de la más mínima sensatez y responsabilidad nacional”.
La organización chií ha apelado a la cohesión interna y ha pedido a la población “independientemente de sus diversas afiliaciones políticas” que se una frente a una resolución que, alerta, “abre las puertas a la división interna, profundiza la fractura nacional y sume al país en un peligroso camino de dependencia, debilidad y vulnerabilidad”. En este contexto, ha acusado igualmente al Ejecutivo de estar “allanando el camino para que Líbano quede completamente bajo la tutela estadounidense-israelí”.
Asimismo, Hezbolá ha salido en defensa de Irán, al que ha definido como una “nación amiga que no ha dudado en apoyar a Líbano (y) que ha estado al lado de su pueblo en sus momentos más difíciles (...) sin interferir jamás en sus asuntos internos ni vulnerar su soberanía”, y ha urgido al presidente Aoun y al primer ministro, Nawaf Salam, a exigir al titular de Exteriores la revocación “inmediata” de la expulsión del embajador iraní.