Ampliación | Nuevo derrumbe en la mina de coltán de Rubaya deja al menos 40 fallecidos en la RDC

Un nuevo derrumbe en la mina de coltán de Rubaya, en Kivu Norte, causa al menos 40 muertos y reaviva la alarma por la explotación irregular de la zona.

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Mina de coltán en Rubaya, en el este de República Democrática del Congo Europa Press/Contacto/Alain Uaykani

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Al menos 40 personas han perdido la vida este sábado en un nuevo derrumbe registrado en la mina de coltán de Rubaya, situada en el territorio de Masisi, en la provincia de Kivu Norte, al este de la República Democrática del Congo (RDC). Este siniestro se produce pocas semanas después de otro colapso en la misma explotación, el pasado 28 de enero, en el que murieron unos 400 mineros.

Según detalla el portal de noticias Congo Actual, que cita a fuentes locales, el deslizamiento de tierra de este sábado ha afectado a varias excavaciones artesanales abiertas en el cerro de Rubaya. El derrumbe se ha producido en el yacimiento de Gakombe y ha alcanzado varios pozos de la mina, además de impactar en viviendas de la aldea de Gatabi, donde se han registrado cuantiosos daños materiales, de acuerdo con la información difundida por Actualité.

Tras el hundimiento, vecinos y trabajadores de la zona iniciaron de inmediato las tareas de búsqueda y rescate con los escasos recursos disponibles, utilizando piquetas, palos y sus propias manos para intentar localizar a las víctimas atrapadas bajo los escombros.

El incidente tuvo lugar en torno a las 4,00 horas de la madrugada, aproximadamente una hora después de que comenzara la actividad minera diaria. Hasta el mediodía se habían recuperado una decena de cuerpos sin vida en la aldea de Gatabi, entre ellos los de seis menores. Además, una decena de heridos ha sido evacuada y trasladada a distintos centros sanitarios de la región.

Las autoridades locales señalan que la mina está siendo explotada de forma irregular y se encuentra bajo el control de la milicia rebelde M23. La explotación produce entre 115 y 125 toneladas de coltán al mes, pese a la ausencia de garantías de seguridad adecuadas para los trabajadores.

Este nuevo siniestro se suma a una larga serie de tragedias en Rubaya. Se trata del tercer hundimiento en menos de un mes: el más devastador fue el del 28 de enero, cuando perdieron la vida más de 400 personas, seguido por otro colapso el 3 de marzo, que causó más de 200 muertos en la misma área. Además, en junio de 2025 se registró un incidente similar en el que fallecieron más de 700 personas.

A pesar de esta sucesión de desastres, la explotación de la mina continúa a gran escala en una zona catalogada como “zona roja” por las autoridades congoleñas, lo que implica la prohibición de cualquier actividad extractiva debido al alto riesgo para la seguridad de la población y para el entorno.

Los túneles donde se extrae el mineral son abiertos a mano por miles de mineros artesanales, la mayoría de las veces sin equipos de protección ni supervisión técnica especializada. Estas condiciones provocan estructuras extremadamente inestables, con un elevado riesgo de derrumbe en cualquier momento, riesgo que aumenta durante la temporada de lluvias.

Rubaya se ha consolidado como uno de los principales focos mundiales de extracción de coltán, un recurso estratégico clave para la industria tecnológica. Diversas estimaciones apuntan a que esta región aporta una parte relevante del tantalio que se utiliza en la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores y otros equipos industriales y electrónicos.