El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha advertido este miércoles de que está dispuesto a suspender el envío de gas a Ucrania si las autoridades de Kiev persisten en bloquear el tránsito de petróleo, al tiempo que ha reiterado que “protegerá la seguridad energética húngara” y “mantendrá el precio reducido de la gasolina y el gas”.
“Mientras Ucrania no suministre petróleo, no recibirá gas de Hungría”, ha señalado el dirigente en un vídeo difundido en redes sociales, en el que ha avanzado que llevará una propuesta de calado a la próxima reunión del Gobierno, en un contexto en el que Ucrania “sigue bloqueando el uso del oleoducto Druzhba”.
“Hasta este momento”, ha proseguido, “Hungría se ha defendido con éxito del chantaje ucraniano”. “Gracias a los precios protegidos, los húngaros pagan los precios más bajos en las gasolineras de toda Europa, pero debemos seguir adelante”, ha añadido, antes de adelantar que harán falta nuevas decisiones para sortear el bloqueo y asegurar el flujo energético.
En esta línea, ha insistido en que el envío de gas desde Hungría hacia Ucrania se irá reduciendo paulatinamente. “Almacenaremos el volumen restante en nuestro país”, ha apuntado Orbán, subrayando la necesidad de “contar con reservas”. “Estamos llenando los depósitos de gas húngaros en lugar de los ucranianos”, ha remachado.
Respuesta de Ucrania a las advertencias de Budapest
Desde el Ejecutivo ucraniano han minimizado el alcance de las palabras de Orbán sobre un posible corte del suministro de gas y han recalcado que disponen de otras rutas para abastecerse desde distintos países europeos.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano, Georgi Tiji, ha señalado que el principal perjudicado por una eventual interrupción sería la propia Hungría, que el año pasado obtuvo más de mil millones de dólares en beneficios por las operaciones vinculadas al suministro de gas a Ucrania.
Según el portavoz, esa sería la única consecuencia real, y ha enmarcado este tipo de mensajes en la campaña previa a las elecciones legislativas de abril en Hungría, con un claro componente interno. “Orbán les va a quitar ese dinero a los húngaros, pero si quiere hacerlo es asunto suyo”, ha afirmado.
El oleoducto Druzhba, eje de la disputa
El oleoducto Druzhba, considerado el más largo del planeta y principal canal de entrada del petróleo ruso hacia el centro de Europa, se ha transformado en un nuevo foco de tensión entre Hungría y Ucrania, con la Unión Europea atrapada entre ambas posturas.
Kiev defiende que es imprescindible cortar el flujo de crudo ruso hacia Europa para golpear las fuentes de ingresos de Moscú. Budapest, en cambio, ha avisado de que bloqueará cualquier paquete de apoyo europeo si continúa la obstrucción de esta infraestructura energética, incluida la aprobación de un préstamo de 90.000 millones de euros que los líderes comunitarios debaten en Bruselas.
A finales de enero, las autoridades ucranianas denunciaron que un ataque ruso contra estas instalaciones en Leópolis provocó daños de tal magnitud que obligaron a detener temporalmente el suministro, a la espera de completar las labores de reparación.