Ampliación | Orbán mantiene el bloqueo al préstamo europeo a Ucrania pese a la fuerte presión de los líderes de la UE

Orbán se niega a levantar el veto al préstamo de 90.000 millones a Ucrania pese a la presión unánime de los líderes de la UE y al acuerdo cerrado en diciembre.

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El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán FREDERIC SIERAKOWSKI

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El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se ha reafirmado en su veto al préstamo europeo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania durante un debate a puerta cerrada con el resto de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, en el que varios líderes han advertido de que mantener paralizada una decisión ya pactada a Veintisiete es “inaceptable” y vulnera la cooperación leal entre Estados miembro.

Los mandatarios europeos se han reunido este jueves para tratar asuntos de competitividad, la escalada de tensión en Oriente Próximo y nuevas medidas frente al encarecimiento de la energía tras los ataques a Irán, pero el pulso de Budapest se ha convertido en el asunto central del arranque de la cumbre. El intercambio sobre el veto húngaro se ha prolongado unos 90 minutos y ha terminado sin avances ni cambios de postura.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha expresado con contundencia su malestar por las trabas de Orbán a un acuerdo jurídicamente vinculante cerrado en diciembre, una crítica que, según fuentes comunitarias, ha sido respaldada por la mayoría de líderes presentes. Al mismo tiempo, el exprimer ministro portugués ha afeado las amenazas veladas procedentes de Kiev hacia el dirigente húngaro, después de que Volodimir Zelenski insinuara que, si se mantenía el bloqueo, facilitaría a los militares ucranianos el número de teléfono de Orbán para que le hablaran “en su mismo idioma”.

En su respuesta, el primer ministro húngaro ha dejado claro que no prevé rectificar y ha defendido que su negativa al préstamo se sustenta en una base legal sólida, pese a las críticas de sus socios por vincular la ayuda financiera a Ucrania con los problemas de suministro de crudo ruso que afronta Hungría tras el ataque al oleoducto Druzhba en territorio ucraniano. Tanto Costa como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, están mediando para buscar una salida al problema del oleoducto, que el resto de capitales consideran un asunto distinto y ajeno a la financiación urgente que reclama Kiev.

Tras esos 90 minutos de discusión, los líderes han optado por aparcar el asunto sin una solución concreta, de modo que el préstamo permanece bloqueado y no figura en la agenda posterior de la cumbre, tampoco en la videoconferencia mantenida a continuación con Zelenski, al entenderse que se trata de una cuestión interna de la UE.

Orbán y Fico se reafirman en su postura

Al término del debate sobre Ucrania, Orbán ha admitido que el intercambio ha sido “duro”, que ha recibido “presión” de todas partes, pero ha presumido de haberse mantenido firme y de contar con el respaldo del conjunto de la sociedad húngara. “Es imposible chantajearme aquí cuando hay una unidad nacional” de rechazo al “chantaje” por parte de Ucrania, ha sostenido.

“Ese chantaje no puede aceptarse”, ha reiterado el dirigente magiar, que ha descrito cómo “cuando unos pocos líderes europeos están intentando presionarnos o chantajearnos”, él ha actuado como un “soldadito de plomo, manteniendo su posición”. “Y estamos exactamente donde estábamos esta mañana: si no hay petróleo no hay dinero”, ha remarcado, insistiendo en condicionar cualquier desbloqueo al restablecimiento del flujo de crudo ruso.

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ha respaldado la lectura húngara al señalar que el origen del bloqueo de Budapest al préstamo para Ucrania reside en que “no se ha fijado ninguna fecha” para reanudar el suministro a través del oleoducto, y ha reprochado al resto de socios que no respeten el derecho de ambos países a “recibir petróleo ruso hasta el final de 2027”, incluso por vía marítima.

Fico ha lamentado además que la UE, pese a ser “una organización internacional grande”, sea “incapaz de persuadir u obligar” a Zelenski a aceptar una “inspeción inmediata” de los daños en la infraestructura y a abordar su reparación “lo antes posible”. Ha llegado a sugerir que las instituciones comunitarias estarían forzando de manera deliberada a Eslovaquia y Hungría a cortar el suministro de petróleo ruso.

En su opinión, la relación entre la UE y Ucrania, así como los vínculos bilaterales entre Bratislava y Kiev, no pueden ser “unidireccionales”, exigiendo al resto “apoyar a cualquier coste” las demandas de Zelenksi mientras se toleran “faltas de respeto” y decisiones que “deliberadamente” dañan “los interses económicos de los Estados miembro”.

Censura pública de los líderes europeos

Antes de que arrancara formalmente la cumbre, varios dirigentes, entre ellos el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, habían urgido a Orbán a respetar los compromisos asumidos y a levantar el bloqueo al préstamo de 90.000 millones de euros que los Veintisiete acordaron el pasado diciembre.

“El principio que rige el funcionamiento de la Unión Europea es el de la lealtad y la fiabilidad. Y doy por hecho que todos los Estados miembro de la Unión Europea lo respetan”, ha sentenciado el jefe del Gobierno alemán. Macron, que asegura hablar con frecuencia con Orbán, ha apelado también al cumplimiento de los acuerdos recogidos en las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre, jurídicamente vinculantes para los socios. “Espero que avancemos en el apoyo a Ucrania, que lo necesita, y que cumplamos con nuestra palabra con respecto al préstamo de 90.000 millones de euros”, ha señalado.

En la misma línea, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha recordado que los líderes de la UE ya alcanzaron un entendimiento a finales del año pasado y que, por tanto, “ese acuerdo se tiene que cumplir”. “Lo que se espera de todo un presidente, ya sea de Hungría como de cualquier otra nación, es que cuando el Consejo llega a un acuerdo, y llegamos a un acuerdo a finales del año pasado, ese acuerdo se tiene que cumplir”, ha insistido.

El primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, ha ido más allá y ha acusado a Orbán de “usar Ucrania como un arma electoral” y de “traicionar” al resto de socios al bloquear la aplicación de un pacto cerrado a 27. La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, ha criticado igualmente el veto y el cálculo electoral que, a su juicio, guía las decisiones del húngaro ante las elecciones de abril en su país. “En tiempos de elecciones, la gente no es racional”, ha apuntado.

“El veto de Hungría es inaceptable”, ha afirmado el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, quien ha recordado que el acuerdo se alcanzó al máximo nivel político y que, por tanto, los socios “esperan que sea respetado”. Además, ha valorado el entendimiento entre la Comisión Europea y Kiev para el envío de una misión técnica que evalúe sobre el terreno el estado del oleoducto.

El acuerdo de diciembre y el nuevo bloqueo de Orbán

En diciembre, los líderes de la UE, con el respaldo de Orbán, cerraron un préstamo europeo de 90.000 millones de euros que incluía una exención para que Hungría, Eslovaquia y República Checa quedaran fuera de la financiación. Sin embargo, el dirigente húngaro ha reactivado ahora su veto tanto a ese instrumento como al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, escudándose en los problemas de abastecimiento derivados de los daños en el oleoducto Druzhba en Ucrania y advirtiendo de que no permitirá avanzar en las decisiones europeas hasta que se normalice el flujo de petróleo ruso hacia su país.

Respecto a esta posición, el primer ministro checo, Andrej Babis, ha tomado distancias y ha dejado claro que no piensa implicarse en el pulso de Budapest. “Es su problema, no el mío”, ha zanjado, subrayando que su prioridad en esta cumbre es negociar excepciones en el sistema de comercio de emisiones ETS, que, a su juicio, está “destruyendo” la industria europea.