Las autoridades de Pakistán han comunicado una “pausa temporal” en los ataques contra objetivos del grupo Tehrik e Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, en territorio afgano con motivo del Eid al Fitr, festividad que pone fin al mes sagrado del Ramadán.
El ministro de Información, Ataulá Tarar, ha explicado que, “ante la proximidad de la festividad islámica del Eid y tanto por iniciativa propia como a petición de los países hermanos de Arabia Saudí, Qatar y Turquía, el Gobierno de Pakistán ha decidido anunciar una pausa temporal en la ‘Operación Ghazab lil Haq’ en curso contra los terroristas y su infraestructura de apoyo en Afganistán”.
Tarar ha concretado que esta interrupción de las operaciones militares se aplicará desde la medianoche de este miércoles hasta la medianoche del lunes 23 de marzo. “Pakistán ofrece este gesto de buena fe y en consonancia con las normas islámicas”, ha señalado en sus cuentas en redes sociales, presentando la decisión como un gesto simbólico alineado con las celebraciones religiosas.
El ministro ha recalcado, no obstante, que el alto de las operaciones no será incondicional y ha avisado de que, ante cualquier ataque en la zona fronteriza, incidente con drones o atentado “terrorista” en territorio paquistaní procedente de Afganistán, la ofensiva militar “se reanudará de inmediato con renovada intensidad”.
En paralelo, las autoridades de Afganistán han informado de una “suspensión temporal de sus operaciones defensivas”, invocando el mismo motivo religioso y “en respuesta a la solicitud de mediación de países islámicos hermanos como Arabia Saudí, Turquía y Qatar”.
El portavoz de los talibán y viceministro de Información afgano, Zabihulá Muyahid, ha difundido el anuncio en redes sociales, donde ha subrayado que el país “responderá con valentía a cualquier agresión” procedente de Pakistán y ha defendido que “proteger la seguridad y la soberanía nacional de Afganistán, así como preservar la vida del pueblo afgano, son sus deberes nacionales y legítimos”.
Desde el ámbito internacional, el portavoz del secretario general de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, ha valorado positivamente el anuncio, al que se ha referido como “una buena noticia” durante una rueda de prensa. Ha indicado además que la tregua, que espera “se prorrogue”, está “en consonancia” con el llamamiento de António Guterres a la “desescalada, cese inmediato de hostilidades” y respeto del Derecho Internacional.
La actual escalada de tensión entre Pakistán y Afganistán se remonta a finales de febrero, cuando Islamabad llevó a cabo una serie de bombardeos contra presuntos enclaves del TTP y de Estado Islámico en el país vecino. Las autoridades instaladas por los talibán respondieron con operaciones militares a lo largo de la frontera común, lo que desencadenó un nuevo ciclo de violencia.
De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), desde el repunte de las hostilidades han muerto 76 civiles y 213 han resultado heridos, mientras que 40.000 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares, entre ellas más de 5.600 familias.
La OCHA ha señalado que más de 318 viviendas han quedado destruidas o gravemente dañadas y que el deterioro de la infraestructura civil está repercutiendo en la prestación de servicios básicos y en las comunicaciones dentro del país. Al mismo tiempo, los precios de productos esenciales como el arroz y el aceite vegetal importados han subido entre un 20% y un 40% desde diciembre de 2025, agravando la situación económica de la población.
Según la agencia humanitaria, las necesidades más urgentes pasan por garantizar refugio, acceso a agua, servicios sanitarios y ayuda alimentaria. La OCHA ha alertado, además, de que la escalada del conflicto en Irán y en toda la región incrementa la incertidumbre y complica la planificación y el despliegue de la logística humanitaria.