El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó este martes que ha ordenado iniciar contactos con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, siempre que se desarrollen en “un contexto propicio” y “libre de amenazas y expectativas irrazonables”. Sus palabras llegan en plena escalada de advertencias de Washington sobre un posible ataque militar y sus demandas para que Teherán desmantele por completo su programa nuclear y balístico.
En un mensaje difundido en redes sociales, Pezeshkian explicó que ha “dado instrucciones” al ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, para que, “siempre que exista un entorno propicio, libre de amenazas y expectativas irrazonables”, se abra un canal de negociaciones “justas y equitativas”, que además deberán estar “guiadas por los principios de dignidad, prudencia y conveniencia”.
“Estas negociaciones deben ser llevadas a cabo en el marco de nuestros intereses nacionales”, subrayó el jefe de Estado, que precisó que su decisión responde “ante las solicitudes de gobiernos amigos de la región para responder a la propuesta de negociaciones” formulada por Trump, tras los últimos movimientos diplomáticos entre Irán y varios países de Oriente Próximo para tratar de contener el aumento de las tensiones.
El mensaje llegó después de que el lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, confirmara que Teherán estaba “examinando” los detalles de “varios procesos diplomáticos” para encarar la crisis actual, en un contexto en el que Trump ha elevado el tono de sus amenazas contra Irán, que ha advertido de que cualquier ataque contra su territorio podría desencadenar un conflicto a escala regional.
Trump, que en un primer momento había amenazado con una acción militar por la represión de las últimas protestas en el país, pasó después a centrar sus avisos en el programa nuclear iraní. Teherán insiste en que este tiene únicamente fines civiles y recuerda que sufrió un golpe severo con los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, que causaron más de 1.100 muertos en el país.
En las últimas semanas, diferentes responsables iraníes han reiterado la disposición de la República Islámica a reanudar el diálogo con Washington sobre el expediente nuclear, aunque han puesto como condición que las conversaciones se desarrollen “libre de amenazas”, en un clima “respetuoso” y que tenga en cuenta las demandas legítimas de Irán.
El propio Baqaei recalcó el lunes que “el marco para las negociaciones sobre el asunto nuclear es claro y está basado en los tratados internacionales”. “Nuestra base en este tema son los tratados internacionales y el Derecho Internacional”, señaló, antes de remarcar que “el derecho de Irán al uso pacífico de la energía nuclear está reconocido, por lo que no se va a crear un nuevo marco”.
Teherán mantiene, además, una profunda desconfianza hacia la reapertura de conversaciones con Estados Unidos a raíz de la ofensiva lanzada por Israel contra territorio iraní en junio de 2025, a la que se sumó Washington con ataques contra tres instalaciones nucleares. Esa operación se produjo en plena fase de contactos diplomáticos entre ambos países para intentar sellar un nuevo pacto nuclear tras el acuerdo de 2015, que quedó vacío de contenido después de la retirada unilateral estadounidense en 2018.
Condiciones de Teherán para el diálogo nuclear
El pronunciamiento de Pezeshkian se conoció pocas horas después de que Alí Shamjani, alto responsable del Consejo Supremo de Defensa Nacional y asesor del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, advirtiera de que Irán rechaza que su uranio enriquecido almacenado sea enviado al extranjero, una de las propuestas planteadas por Estados Unidos en la última ronda de contactos.
“No hay motivos para sacar de Irán el material almacenado”, afirmó en una entrevista a la cadena libanesa Al Mayadeen, en la que apareció vestido con uniforme militar. En la misma intervención reiteró que el programa nuclear del país “es pacífico y se enmarca en las capacidades locales” y añadió que “el enriquecimiento al 60% puede ser reducido al 20% si les preocupa, pero deben ofrecer algo a cambio”.
Shamjani defendió que la decisión de elevar el nivel de enriquecimiento responde sobre todo a la necesidad de “hacer frente a las conspiraciones enemigas” y “preparar las negociaciones y el diálogo”. “Occidente quizá no entiende, o no quiere entender, que decimos que producir o poseer armas de destrucción masiva está prohibido por decreto religioso”.
“Esto no es algo negociable y deriva de la visión de una autoridad religiosa, el líder de la Revolución y de la República Islámica de Irán, Alí Jamenei”, sostuvo, en referencia al decreto emitido por el líder supremo que veta el desarrollo de armamento nuclear, uno de los argumentos centrales de Teherán para insistir en que no persigue la bomba atómica, pese a las sospechas expresadas por Estados Unidos, Israel y sus aliados.
“Irán no busca obtener armas nucleares, no buscará armas nucleraes y no almacenará armas nucleares, pero la otra parte debe pagar un precio a cambio de esto”, recalcó Shamjani, que admitió que la cantidad exacta de uranio enriquecido almacenado “es desconocida” porque “parte” se encuentra “bajo los escombros” tras los bombardeos israelíes y estadounidenses.
En este punto confirmó que “no hay por ahora una iniciativa en marcha para extraerlo, ya que es extremadamente peligroso”, por lo que Irán pretende negociar con el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) —con el que mantiene fuertes fricciones desde la ofensiva israelí— para “lograr una estimación sobre la cantidad mientras se mantiene la seguridad y se evitan los riesgos”.
El asesor de Jamenei insistió en que Irán “ha confirmado y demostrado en repetidas ocasiones su disposición a unas negociaciones prácticas con Estados Unidos, únicamente, y no con ningún otro país”, y cargó contra el papel de las capitales europeas, al considerar que “quedó probado en la práctica que no pueden hacer nada” después de que Washington abandonara en 2018 el histórico pacto firmado tres años antes.
“Trump no les permite intervenir en estos asuntos”, afirmó, antes de precisar que cualquier posible negociación estará “limitada” a Estados Unidos y “al asunto nuclear, sobre el que puede lograrse un acuerdo”, descartando incorporar al debate el programa de misiles iraní, que Washington también pretende acotar tanto en número como en alcance.
Por ello, remarcó que las conversaciones deben celebrarse “lejos de una atmósfera de amenazas y coacción” y que las partes “deben sentarse desde una posición de igualdad, iniciar negociaciones bilaterales basadas en lograr un entendimiento mutuo y evitar las demandas ilógicas e irrazonables”. “Solo así será posible lograr un acuerdo”, añadió.
“Unas de las condiciones de las negociaciones es limitarla al asunto nuclear”, reiteró, al tiempo que señaló que “si las negociaciones arrancan bajo las condiciones mencionadas, cumpliéndose los requisitos básicos de que no haya amenazas ni peticiones ilógicas, existe la posibilidad de reuniones directas e indirectas con la parte estadounidense”.
Para concluir, advirtió de que “cualquier ataque, sin importar cómo de pequeño sea” contra Jamenei provocará “una crisis colosal, mayor de lo que otros puedan imaginar”, y recalcó que el líder supremo “es el pilar esencial que hay que proteger con todas las capacidades disponibles”, subrayando que Teherán está preparado para responder ante cualquier agresión militar.