Ampliación | Rubio ofrece a Europa una nueva alianza bajo el nacionalismo impulsado por Trump

Marco Rubio llama en Múnich a Europa a abrazar el nacionalismo de Trump y a rehacer la alianza transatlántica sobre cultura e intereses nacionales.

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El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance Peter Kneffel/dpa

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El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha planteado este sábado a las principales potencias europeas que se alineen con la visión nacionalista del mundo defendida por el presidente Donald Trump y dejen atrás el "engaño" que, a su juicio, han supuesto durante décadas las democracias liberales, el orden internacional basado en reglas y las políticas asociadas, para dar paso a una alianza transatlántica "revitalizada".

Rubio, uno de los invitados más destacados a la Conferencia de Seguridad Internacional que se celebra este fin de semana en la ciudad alemana de Múnich, ha vinculado el colapso de la Unión Soviética y el fin de la política de bloques con la aparición de esta "idea absurda" que habría impulsado "una visión dogmática de comercio libre y sin restricciones" y el apaciguamiento de "un culto climático" que, según ha denunciado, solo ha provocado el "empobrecimiento de la sociedad".

"Y en la búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestros pueblos. Cometimos estos errores juntos. Y ahora, juntos, le debemos a nuestro pueblo afrontar esos hechos y seguir adelante", ha lamentado el secretario de Estado.

En este contexto, Rubio ha subrayado que "queremos que Europa sea fuerte. Creemos que Europa debe sobrevivir, porque las dos grandes guerras del siglo pasado nos sirvieron como un recordatorio constante de la historia de que, en última instancia, nuestro destino está y siempre estará entrelazado con el de ustedes".

Una nueva estructura para Occidente

Sin romper de forma total con el marco actual de relaciones, el secretario de Estado ha abogado por una reforma profunda de las instituciones internacionales, empezando por Naciones Unidas, una organización con "potencial", ha señalado, pero que "no tiene respuestas y ahora mismo prácticamente no juega papel alguno". A su juicio, el principio rector de este nuevo esquema debe ser que el interés nacional de cada Estado tenga prioridad absoluta.

"Ya no podemos anteponer el así llamado orden global a los intereses vitales de nuestra gente y de nuestros pueblos", ha defendido Rubio en el mismo escenario en el que, hace un año, el vicepresidente de EEUU, JD Vance, expuso en un contundente discurso la posición de la Administración y su pesar por lo que describió como una derrota de los valores históricos europeos.

Aunque se ha distanciado de los tonos más extremos de Vance y ha adoptado una postura más conciliadora, Rubio ha vuelto a recurrir a conceptos como "cultura nacional", "herencia", "valores cristianos" o "declive de la civilización occidental". Sobre esa base, ha planteado una "alianza basada en el reconocimiento de que Occidente ha heredado algo común, distintivo e irremplazable, porque, al fin y al cabo, este es el fundamento mismo del vínculo transatlántico".

El secretario de Estado ha remarcado, a diferencia de Vance, que Estados Unidos es producto directo de la trayectoria histórica europea. "Somos hijos de Europa", ha afirmado durante un repaso a la huella del continente en la construcción del país, que presenta como el cimiento de esta nueva alianza, incluyendo una referencia específica a España como lugar de nacimiento "del romance" de EEUU "con el arquetipo del vaquero que se convirtió en el sinónimo del Oeste Americano".

"Queremos aliados que se sientan orgullosos de su cultura y su herencia, que comprendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla", ha proclamado Rubio.

En su intervención, el secretario de Estado ha defendido que "actuando juntos de esta manera, no solo contribuiremos a recuperar una política exterior sensata, sino que nos devolverá una clara identidad", y que ello "recuperará nuestro lugar en el mundo, para disuadir a las fuerzas de la destrucción de la civilización que hoy nos amenazan".

Como cierre de su discurso, Rubio ha llamado a mirar hacia adelante sin renunciar al legado compartido. "Tenemos que estar orgullosos de lo que logramos juntos en el siglo pasado, pero ahora debemos afrontar y aprovechar las oportunidades de un nuevo siglo. Porque el ayer ya pasó. El futuro es inevitable. Y nuestro destino, juntos, nos espera", ha concluido.