Al menos tres personas han perdido la vida este martes como consecuencia de un “ataque masivo” lanzado por el Ejército ruso contra varias áreas de Ucrania, en el que, según las autoridades ucranianas, se habrían utilizado más de 25 misiles y cerca de 400 drones, a pocos días de que se cumpla el cuarto aniversario del inicio de la invasión a gran escala de febrero de 2022.
El vice primer ministro ucraniano, Denis Smigal, ha indicado que las tres víctimas mortales eran empleados de una central térmica situada en Sloviansk, en la región de Donetsk, y ha precisado que iban “de camino al trabajo” en un vehículo que fue alcanzado por un dron. “Un ingeniero resultó herido. Mis condolencias a las familias y seres queridos (de las víctimas)”, ha señalado.
“Este ataque fue deliberado, ya que el operador del dron vio que atacaba a civiles. Es un crimen de guerra y los responsables deben ser castigados. Elevaremos este tema en una reunión del Grupo de Coordinación sobre Seguridad Energética”, ha apuntado, antes de remarcar que “las instalaciones de infraestructura energética fueron objetivo de un ataque combinado con misiles y drones”.
En la misma línea, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha recalcado en un mensaje difundido en redes sociales que la nueva oleada de bombardeos rusos fue “calculada de forma deliberada para causar el mayor daño posible” al sistema energético, y ha añadido que “las labores de rescate y reparación continúan en muchas regiones” tras la ofensiva.
“En total, doce regiones fueron atacadas y, lamentablemente, se reportaron nueve heridos, incluidos niños. Más de diez edificios residenciales e infraestructura ferroviaria resultaron dañados”, ha detallado Zelenski, quien ha subrayado además que “decenas de miles de personas han quedado sin calefacción ni agua” en Odesa.
El mandatario ucraniano ha reiterado que “los socios deben responder a todos estos ataques contra la vida”. “Rusia debe rendir cuentas por su agresión. Nuestra diplomacia será más eficaz si hay justicia y fuerza”, ha afirmado, reclamando nuevas sanciones y “apoyo rápido” al Ejército ucraniano, con especial énfasis en el refuerzo de la defensa antiaérea.
“Para que la paz sea real y justa, la acción debe dirigirse a la única fuente de esta agresión: porque es Moscú quien continúa con las matanzas, los ataques masivos y los asaltos”, ha zanjado el presidente, una posición respaldada por su ministro de Exteriores, Andri Sibiga.
En este sentido, el jefe de la diplomacia ucraniana ha acusado a Rusia de “ignorar los esfuerzos de paz” al ejecutar “un ataque masivo con misiles y drones contra Ucrania justo antes de la próxima ronda de negociaciones en Ginebra”, prevista para este mismo martes. “Principales objetivos: energía e infraestructura civil”, ha añadido.
“Moscú solo entiende el lenguaje de la presión. No se tomará en serio la diplomacia si no está respaldada por la fuerza”, ha esgrimido. “Los nuevos paquetes de sanciones son cruciales. Bloqueo de la ‘flota fantasma’. Prohibición de servicios marítimos. Prohibición de entrada a participantes de la agresión rusa. Solo nuestra unidad y fuerza pondrán fin a esta guerra”, ha reiterado.
Daños “increíblemente graves” en el sistema eléctrico
La compañía energética ucraniana DTEK ha confirmado “daños increíblemente graves” en la red que abastece a la capital de la región de Odesa. “El enemigo ha dado de nuevo golpes devastadores a la infraestructura energética de Odesa”, ha lamentado la empresa.
“El enemigo ataca de nuevo el sector energético. Los daños son increíblemente graves. Las reparaciones requerirán mucho tiempo para devolver el equipamiento a condiciones adecuadas para su funcionamiento”, ha señalado en un comunicado difundido en redes sociales.
“Estamos trabajando en el lugar, retirando los escombros. Haremos todo lo posible para eliminar cuanto antes las consecuencias del ataque”, ha subrayado DTEK, que ha incidido en que “la tarea principal es restaurar la electricidad a instalaciones de infraestructura crítica”.
La Fuerza Aérea ucraniana ha informado de que, en las últimas horas, las fuerzas rusas han lanzado 396 drones, además de ocho misiles balísticos ‘Iskander’, 20 misiles de crucero ‘Kh-101’ y un misil guiado ‘Kh-59’.
Según este balance, los sistemas de defensa antiaérea habrían logrado derribar casi todos los proyectiles, con la excepción de cuatro ‘Iskander’, y 367 drones. No obstante, ha confirmado el impacto de cuatro misiles balísticos y 18 drones en trece localizaciones del país, mientras que los restos de los aparatos interceptados cayeron en otras ocho zonas, sin ofrecer detalles sobre posibles daños adicionales o víctimas.
Por su parte, las autoridades rusas han admitido un “ataque masivo” contra Ucrania “en respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kiev contra infraestructura civil en Rusia”, según ha recogido la agencia de noticias rusa Interfax.
El Ministerio de Defensa ruso ha indicado que en la operación se emplearon “armas de largo alcance y precisión”, además de drones, contra “instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano e infraestructura energética usada en interés de las Fuerzas Armadas ucranianas”.
De acuerdo con esta versión, entre los objetivos atacados se encontraban centros de producción y almacenamiento de drones, así como “puntos de lanzamiento”. “Los objetivos del ataque han sido alcanzados. Todos los objetivos designados han sido golpeados”, ha remachado.
Además, el Gobierno ruso ha comunicado la destrucción de más de 151 drones lanzados por las fuerzas ucranianas durante las últimas horas, incluidos 50 sobre el mar Negro y 38 en la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014, un movimiento que no cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional.
El Ministerio de Defensa ruso ha añadido que también fueron derribados 29 drones en el mar de Azov, así como 18 en Krasnodar, once en Kaluga, cuatro en Briansk y uno en Kursk, igualmente sin ofrecer información sobre posibles daños materiales o víctimas derivadas de esta ofensiva ucraniana.