Al menos tres palestinos han perdido la vida en Cisjordania en dos episodios separados: un ataque perpetrado por colonos israelíes y una nueva incursión de las fuerzas de seguridad de Israel, según han informado las autoridades palestinas. Estos hechos se producen en un contexto de incremento de la violencia en los últimos meses, con decenas de fallecidos y continuas denuncias por parte de Naciones Unidas y de diversas organizaciones no gubernamentales.
En el primer suceso, un palestino identificado como Mohamad Faraj al Malhi murió tras recibir un disparo en la cabeza durante un ataque de colonos contra la localidad de Harmala, al sureste de Belén. El incidente dejó además otros tres heridos, todos ellos familiares del fallecido, de acuerdo con los datos difundidos por la gobernación palestina de Jerusalén.
El Ejército israelí ha reconocido lo ocurrido y ha explicado que se desplegaron militares en la zona tras recibir avisos sobre “enfrentamientos” en el área, donde “se había levantado un asentamiento ilegal durante la noche en terrenos privados palestinos, el cual ha sido desalojado de inmediato y posteriormente reinstaurado ilegalmente”.
El Derecho Internacional considera ilegales todos los asentamientos levantados en los Territorios Palestinos Ocupados. Sin embargo, el Gobierno israelí distingue entre aquellos a los que ha otorgado autorización y los que no, como este último, que son los únicos que califica como contrarios a la ley.
En su comunicado, el Ejército de Israel ha señalado que durante los disturbios “un ciudadano israelí ha disparado contra las personas que se congregaban en la zona”. “Como resultado del tiroteo, un residente de Jerusalén Este ha fallecido y tres han resultado heridos”, ha añadido, sin aclarar si el autor de los disparos ha sido arrestado.
“A su llegada, las fuerzas de seguridad han dispersado a los manifestantes, han evacuado a los heridos y les han brindado atención médica”, han indicado las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que han anunciado además la apertura de una investigación policial “para esclarecer las circunstancias del incidente”.
En un segundo episodio, al menos otros dos palestinos murieron por disparos de tropas israelíes en el campamento de refugiados de Qalandia, situado al norte de Jerusalén, según ha informado el Ministerio de Sanidad de la Autoridad Palestina en un comunicado en redes sociales. El Ejército israelí no se ha pronunciado por ahora sobre este suceso.
El Ministerio ha identificado a las víctimas como Mustafá Asaad Hamad, de 22 años, y Sufian Ahmed Salé abú Leil, de 46. Abú Leil resultó herido de gravedad tras ser alcanzado por los disparos y falleció horas más tarde a causa de las heridas.
La frecuencia de este tipo de incidentes se ha disparado desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques contra Israel liderados por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). No obstante, ya en los nueve primeros meses de ese año se habían registrado cifras récord de palestinos muertos en estos territorios en las dos últimas décadas, desde la Segunda Intifada.
La semana pasada, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció que más de 36.000 palestinos se han visto obligados a abandonar sus hogares en tan solo un año debido al incremento de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad y los colonos israelíes en Cisjordania, lo que alimenta el temor a que se esté produciendo una “limpieza étnica” en la región.