El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ofrecido públicamente su ayuda para “liberar” Irán, en un nuevo gesto de respaldo a las protestas que sacuden el país desde hace una semana y que, según organizaciones de derechos humanos, han dejado ya al menos 115 muertos. El mensaje ha provocado una respuesta inmediata de las autoridades iraníes, que han advertido de posibles represalias contra intereses estadounidenses en la región.
“Irán busca la libertad, quizás como nunca antes. Estados Unidos está listo para ayudar”, escribió Trump en su red social Truth Social, en un momento de máxima tensión interna en la República Islámica.
Una semana de protestas y apagón informativo
Irán encadena siete días consecutivos de manifestaciones iniciadas tras el desplome del rial, la moneda nacional, en un contexto de deterioro económico, inflación y pérdida de poder adquisitivo. Lo que comenzó como una protesta de carácter económico ha derivado en disturbios, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y un endurecimiento del discurso oficial.
Desde hace 48 horas, el país permanece bajo cortes de internet prácticamente generalizados, según el portal especializado NetBlocks, una medida reconocida por las propias autoridades para limitar la difusión de información que consideran perjudicial para la seguridad del Estado.
El Gobierno iraní ha acusado reiteradamente a Estados Unidos y a sus aliados de estar detrás de la escalada de violencia, una tesis que ha reforzado tras el mensaje de Trump.
Amenazas de respuesta contra EEUU e Israel
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, respondió al mensaje del mandatario estadounidense advirtiendo de que Israel y las bases de Estados Unidos en la región podrían convertirse en “objetivos legítimos” si Washington impulsa una intervención militar o alienta las protestas.
En paralelo, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, defendió en un mensaje en X el fin de “46 años de gobierno de odio e incompetencia” en Irán y vinculó un eventual cambio político al debilitamiento de aliados regionales de Teherán como Hamás, Hezbolá o los hutíes.
Más de un centenar de muertos, según ONG
La ONG HRANA, especializada en el seguimiento de la situación de los derechos humanos en Irán, eleva a 115 los fallecidos desde el inicio de los disturbios, entre ellos 37 miembros de las fuerzas de seguridad. Según sus datos, siete de las víctimas eran menores de edad, y la mayoría murió por impactos de bala o perdigones a corta distancia.
HRANA contabiliza además 2.638 personas detenidas, aunque advierte de que las cifras podrían aumentar debido a las restricciones informativas y a la dificultad para verificar datos sobre el terreno.
Las autoridades iraníes podrían ofrecer su propio balance oficial en las próximas horas, según la agencia semioficial Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria.
El presidente iraní pide calma, sin renunciar al discurso oficial
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, de perfil reformista, ha llamado a la moderación en una intervención televisada en la que reconoció el malestar económico de la población, pero advirtió de que “la ira social no es una licencia para destruir”.
Pezeshkian defendió su plan de reforma de subsidios y aseguró estar dispuesto a escuchar las demandas ciudadanas, aunque reiteró que el Gobierno no tolerará la violencia. Al mismo tiempo, respaldó la tesis oficial de que Estados Unidos e Israel están alentando los disturbios para desestabilizar el país.
La escalada verbal entre Washington y Teherán, en pleno contexto de protestas internas y represión, añade un nuevo elemento de tensión regional a una crisis que ya trasciende las fronteras iraníes.