Ampliación | Trump sostiene que Irán oculta contactos por miedo a que “su propia gente los mate”

Trump afirma que Irán quiere un acuerdo pero lo oculta por miedo interno, mientras Teherán niega negociaciones y denuncia una “admisión de derrota”.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump Europa Press/Contacto/Molly Riley/White House

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que el Ejecutivo iraní “tiene muchas ganas de llegar a un acuerdo”, pero evita reconocerlo públicamente porque “creen que su propia gente los matará”. Sus palabras se producen en plena confusión sobre un posible diálogo, después de varios días de mensajes dispares desde Teherán, que primero negó cualquier contacto y, posteriormente, aludió a una propuesta de Washington rechazada por las autoridades iraníes.

“Están negociando y tienen muchas ganas de llegar a un acuerdo, pero tienen miedo de decirlo porque creen que su propio pueblo los matará”, declaró el dirigente estadounidense durante una cena de recaudación de fondos para apoyar la campaña de los congresistas del Partido Republicano en la Cámara de Representantes.

Durante su intervención, el inquilino de la Casa Blanca sostuvo igualmente que “nunca ha habido un jefe de Estado que deseara ese puesto menos que el de jefe de Estado de Irán”, cargo que ocupa actualmente Mojtaba Jamenei, quien ha asumido el liderazgo supremo tras la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, en el primer día de la ofensiva sorpresa lanzada por Estados Unidos e Israel. Trump llegó incluso a asegurar que desde Irán le habrían pedido a él “que sea el próximo líder supremo”. “No, gracias, no lo quiero”, remarcó.

El magnate republicano añadió además que “también temen que los matemos nosotros” y volvió a insistir, como en semanas anteriores, en que Estados Unidos está “ganando a lo grande” la guerra. “Nadie ha visto jamás nada parecido a lo que estamos haciendo en Oriente Próximo con Irán”, subrayó, reivindicando la campaña militar.

Trump defendió la ofensiva, a la que se refirió como “excursión al infierno”, asegurando que se trata de “algo que durante 47 años debería haber hecho cualquiera de los otros presidentes”. Según explicó, su Administración “no tenía otra opción”: “Lo que teníamos que hacer era deshacernos del cáncer. Teníamos que extirpar el cáncer. Y el cáncer era Irán con un arma nuclear. Y lo hemos extirpado. Ahora vamos a acabar con él”, afirmó.

El presidente minimizó igualmente las consecuencias del conflicto sobre la economía internacional y, en particular, sobre la cotización del crudo, pese a que la semana anterior había amenazado con bombardear instalaciones energéticas en Irán si el país no reabría el estrecho de Ormuz. “Pensé que sería mucho peor. Pensé que los precios de la energía, el precio del petróleo, subirían más. Pensé que la bolsa bajaría un poco”, reconoció, para después restar importancia a esas inquietudes: “A corto plazo no me importaba”.

Las declaraciones de Trump ante los republicanos se produjeron pocas horas después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, asegurara que “no hay negociaciones ni conversaciones” con Estados Unidos para poner fin a la guerra, aunque admitió la existencia de “mensajes” procedentes de Washington que, en cualquier caso, no constituyen “negociación ni diálogo”.

Araqchi sostuvo, en esta línea, que el hecho de que la Casa Blanca hable de posibles conversaciones supone “una admisión de derrota”, después de que en el pasado exigiera a Teherán una “rendición incondicional”.

Hasta ahora, las autoridades iraníes han informado en su último recuento de más de 1.500 muertos por la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos, mientras que la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva el número de fallecidos a más de 3.300.