Ampliación | Vucic denuncia un intento frustrado de sabotaje contra un gasoducto clave hacia Hungría

Vucic denuncia un intento de sabotaje con explosivos al gasoducto Balkan Stream, clave para Serbia y Hungría, en plena tensión política y energética.

3 minutos

El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic Europa Press/Contacto/Nemanja Cabric

Publicado

3 minutos

El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, ha asegurado este domingo que un gasoducto estratégico del país ha sido objeto de un intento fallido de sabotaje, después de que las fuerzas de seguridad localizaran “explosivos de gran potencia” colocados en la infraestructura.

Los artefactos fueron hallados en un tramo del gasoducto Balkan Stream a su paso por el municipio de Kanjiza, en la provincia de Voivodina, en el norte del país. Esta conducción suministra gas a buena parte de Serbia y continúa hacia el norte hasta Hungría.

Vucic ha explicado en su cuenta de Instagram que ya ha tratado el asunto con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en una conversación telefónica mantenida este mismo domingo.

“El Ejército serbio ha logrado impedir un atentado contra los intereses vitales del país”, ha señalado el mandatario, en declaraciones difundidas posteriormente por la radiotelevisión pública serbia RTS.

Junto a los explosivos se localizaron detonadores, si bien el presidente serbio ha evitado ofrecer detalles sobre su origen o sobre posibles sospechosos, alegando motivos de seguridad.

El Balkan Stream es una derivación del TurkStream y canaliza gas ruso tanto hacia Serbia como hacia Hungría. Orbán ha confirmado el contacto con Vucic y ha anunciado la convocatoria de un “consejo de defensa extraordinario” en Hungría para la tarde del domingo.

El episodio tiene lugar a escasos días de unas elecciones decisivas en Hungría que determinarán si Orbán prolonga su mandato, que ya supera los 16 años en el poder.

La energía se ha convertido en un asunto especialmente delicado para ambos países en el contexto de la guerra en Ucrania. Orbán lleva meses presionando a Kiev, incluso bloqueando la ayuda europea a Ucrania, para que repare el oleoducto de Druzhba, mientras que Vucic acaba de cerrar unas complejas conversaciones sobre la refinería NIS con el fin de esquivar sanciones de Estados Unidos.

Serbia, a diferencia de Hungría, no forma parte de la Unión Europea, aunque mantiene abiertas negociaciones de adhesión. Belgrado, aliado de Moscú en los Balcanes, depende fuertemente del gas ruso, del que importa unos seis millones de metros cúbicos diarios a un precio cercano a la mitad del valor de mercado.

La oposición húngara acusa a Orbán de montaje

Desde Hungría, la oposición encabezada por Peter Magyar, actualmente en cabeza en los sondeos, sostiene que este “hallazgo” responde a una operación escenificada y preparada con antelación.

“Llevamos semanas recibiendo señales de diversos lugares que indican que Viktor Orbán cruzaría otra línea roja con ayuda serbia y rusa tras sus anteriores operaciones fallidas de falsa bandera ”, ha declarado Magyar, antiguo dirigente del partido de Orbán y hoy líder de la formación opositora Tisza.

“Varias fuentes apuntaron a que ocurriría 'accidentalmente' durante la Semana Santa, junto al gasoducto en Serbia. Y eso es precisamente lo que ha sucedido”, ha añadido.

Magyar reclama además a Orbán que haga públicas las conclusiones del encuentro de seguridad convocado para esta tarde e incluso ha pedido asistir a la reunión, convencido de que será el próximo jefe de Gobierno e “independientemente de quién haya organizado esta provocación, la situación resultante deberá ser resuelta por un gobierno de Tisza”.

“Asimismo, hago un llamamiento a Viktor Orbán para que deje de sembrar el pánico y provocar disturbios, al menos durante las fiestas, tal como lo han planeado sus asesores rusos”, ha criticado.

En cualquier caso, ha advertido de que Orbán “no podrá impedir las elecciones del próximo domingo” ni evitar que “millones de húngaros pongan fin a las dos décadas más corruptas de la historia del país”.

Ucrania se desmarca y señala a Rusia

El Gobierno ucraniano ha negado cualquier relación con el incidente. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Georgi Tiji, ha rechazado de plano la implicación de Kiev y ha apuntado a la posible responsabilidad de Moscú, aliado de Orbán.

“Ucrania no tiene nada que ver con esto. Lo más probable es que se trate de una operación de falsa bandera rusa como parte de la fuerte injerencia de Moscú en las elecciones húngaras”, ha indicado el portavoz.