António Costa exige a Irán que cese la represión violenta contra su población

António Costa urge a Irán a detener la represión de las protestas mientras ONG denuncian asesinatos masivos, apagón de internet y riesgo de ejecuciones.

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Manifestantes iraníes protestan en Teherán, Irán Social Media / Zuma Press / ContactoPhoto

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El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha reclamado este lunes al Ejecutivo iraní que "detener la represión violenta de su propio pueblo", en plena ola de movilizaciones en el país centroasiático, donde más de 640 personas han perdido la vida desde el inicio de las protestas, según datos de ONG.

"El régimen iraní debe detener la violenta represión contra su propio pueblo", ha señalado en su perfil de la red social X, mensaje en el que también ha reiterado el respaldo del Consejo "a los valientes iraníes que exigen derechos fundamentales, dignidad y libertad".

Las palabras de Costa se han difundido al término de una jornada en la que numerosos dirigentes europeos han condenado en términos similares la actuación de las fuerzas de seguridad iraníes frente a las manifestaciones. Paralelamente, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha citado a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Italia y Francia para mostrarles un vídeo sobre "la violencia de los alborotadores" y reclamarles la "retirada de las declaraciones oficiales de apoyo a los manifestantes".

En contraste con la postura de Teherán, la ONG Human Rights Watch (HRW) ha advertido de que las fuerzas de seguridad iraníes "han intensificado significativamente su letal represión" en apenas cuatro días desde el 8 de enero, aludiendo a informes "creíbles de que las fuerzas de seguridad están llevando a cabo asesinatos a gran escala en todo el país".

La organización ha subrayado que "las organizaciones de la sociedad civil iraní y los medios de comunicación han informado de que el número de muertos ha alcanzado los miles. Sin embargo, el continuo apagón de internet ha obstaculizado gravemente los esfuerzos para corroborar los asesinatos ilegítimos y otras violaciones", al tiempo que ha denunciado un "clima imperante de impunidad sistémica" que habría facilitado que las autoridades iraníes "cometer reiteradamente crímenes de Derecho Internacional".

En esta misma línea, el director ejecutivo de HRW, Philippe Bolopion, ha recalcado que, pese al corte de la red, que supera ya las 100 horas --según NetBlocks, organización que monitoriza la conectividad a escala global, especialmente en situaciones de conflicto o crisis--, "han seguido surgiendo denuncias sobre asesinatos a gran escala de manifestantes y otras violaciones y crímenes atroces".

Asimismo, ha avisado de que las personas arrestadas --calculadas en al menos cerca de 10.700-- "corren el riesgo de ser ejecutadas secretamente y arbitrariamente, ya que las autoridades han acusado a los manifestantes de ser 'enemigos de Dios', lo que conlleva la pena de muerte".

Ante este escenario, Bolopion ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU y al Consejo de Derechos Humanos que "abordar urgentemente la escalada" y que "advertir a los funcionarios y fuerzas de seguridad iraníes de que algún día la justicia los alcanzará".

El origen de las protestas se sitúa en el desplome del poder adquisitivo de millones de iraníes, provocado por las fuertes caídas del valor del rial, la moneda nacional. Las movilizaciones se desarrollan, además, en un contexto de endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos y de renovadas acusaciones, también por parte de Israel, contra el programa nuclear iraní, que han incluido bombardeos como los registrados el pasado junio, en los que murieron más de 1.100 personas.