El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha responsabilizado este lunes al partido-milicia chií Hezbolá de tender una "emboscada" al país, al implicarlo en el nuevo estallido bélico en Oriente Próximo tras el lanzamiento hace una semana de varios proyectiles contra territorio israelí. Israel ha contestado con bombardeos continuos sobre la capital, Beirut, y varias zonas del sur, que han dejado por ahora más de 400 fallecidos y cientos de miles de personas obligadas a huir de sus hogares.
"Lo que ocurrió en la madrugada del lunes 2 de marzo, con el lanzamiento de varios cohetes desde Líbano contra Israel, fue una trampa y una emboscada casi evidentes para Líbano, el Estado libanés y el pueblo libanés", ha señalado durante un encuentro por videoconferencia mantenido con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Aoun ha denunciado que se está intentando "aplastar" Líbano tanto mediante la ofensiva israelí, "que no conoce el respeto por las leyes de la guerra", como a través de un "grupo armado externo al Estado" que, en referencia a Hezbolá, actúa al margen de las instituciones y sin defender los intereses nacionales ni los derechos de la población.
"Quienes estaban detrás de estos misiles pretendían atraer al Ejército israelí para que invadiera Líbano (...). El objetivo era poner a Líbano entre la espada y la pared", ha advertido Aoun, que sitúa al país ante una encrucijada que conduciría de forma inevitable "el colapso del Estado libanés".
Según ha explicado, el escenario que se abre pasa por entrar en una "confrontación directa" con Israel, con el riesgo de transformar Líbano "en una segunda Gaza" y provocar la caída del Estado, o bien mantenerse al margen y alimentar el discurso de Hezbolá sobre la supuesta incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de su propia población.
El jefe del Estado ha precisado que la actual escalada militar ha provocado ya más de 600.000 desplazados internos, muchos de los cuales "están en las calles, sin refugio y sin siquiera lo más básico para vivir", además de más de 400 muertos y 1.100 heridos.