Las autoridades de Arabia Saudí han informado que han logrado frustrar dos intentos de ataque con drones contra una planta de gas en la región oriental del reino, en medio de la escalada de ofensivas lanzadas por Irán como represalia por la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel, que en menos de 20 días ha causado más de un millar de fallecidos solo en territorio iraní.
En un mensaje difundido en redes sociales, el Ministerio de Defensa saudí precisó que sus fuerzas interceptaron y destruyeron cinco drones que intentaron acercarse a instalaciones energéticas de la región oriental, y que un segundo ataque fue neutralizado con éxito.
Además, Riad también fue blanco de la ofensiva, aunque las defensas lograron derribar cuatro misiles balísticos dirigidos a la capital, si bien fragmentos de uno de ellos cayeron cerca de una refinería al sur de la ciudad.
Víctimas y daños materiales
La Defensa Civil Saudí ha reportado que cuatro personas resultaron heridas debido a la caída de metralla sobre una zona residencial de Riad, causando daños materiales limitados. Estos incidentes subrayan la creciente amenaza sobre la infraestructura energética y urbana del reino, que comparte frontera con Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán.
Estos ataques se producen poco después de que la Guardia Revolucionaria iraní ordenara la evacuación de cinco instalaciones energéticas en Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudí, consideradas “objetivos legítimos” en respuesta al conflicto.
Entre las infraestructuras señaladas se encontraban el complejo qatarí de Ras Laffan, la refinería saudí Samref, el yacimiento de gas emiratí de Al Hosn, el complejo petroquímico saudí de Jubail, el complejo petroquímico qatarí de Mesaied y la empresa Mesaieed Holding Company, filial de Chevron.
Escalada regional y tensión energética
La serie de ataques refleja la tensión creciente en la región del Golfo Pérsico, donde la infraestructura energética se ha convertido en un blanco estratégico en medio del conflicto entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel.
La situación mantiene en alerta a los mercados internacionales y a las autoridades regionales, que redoblan esfuerzos para proteger las rutas de suministro y garantizar la seguridad de las instalaciones críticas.