Arabia Saudí activa su plan alternativo al estrecho de Ormuz: el mayor oleoducto ya bombea a pleno rendimiento

Arabia Saudí ha puesto a pleno rendimiento su oleoducto estratégico que evita el estrecho de Ormuz, alcanzando una capacidad cercana a los 7 millones de barriles diarios. El movimiento llega en plena escalada con Irán y refuerza el eje energético del Golfo

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Mapa del estrecho de Ormuz Europa Press/Contacto/Andre M. Chang

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En medio de la creciente tensión en Oriente Medio, Arabia Saudí ha activado una de sus principales herramientas estratégicas: el oleoducto este-oeste que conecta sus campos petroleros con el mar Rojo, evitando el paso por el estrecho de Ormuz.

Según información difundida en las últimas horas y basada en datos recogidos por Bloomberg, la infraestructura ya está operando a su máxima capacidad, en torno a los 7 millones de barriles diarios. No es un ajuste técnico menor. Es una señal geopolítica clara.

El mensaje es directo: si Ormuz se convierte en un punto de bloqueo o conflicto, Arabia Saudí tiene una alternativa real para mantener el flujo de petróleo hacia los mercados internacionales.

Ormuz, el cuello de botella que amenaza al mundo

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del planeta. Por él pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Cualquier interrupción tiene un impacto inmediato en los precios, en las cadenas de suministro y en la estabilidad económica global.

En las últimas semanas, el riesgo ha aumentado. La escalada entre Irán, Israel y sus aliados ha reactivado el temor a un posible cierre o a ataques en la zona. Y ahí entra en juego la decisión saudí.

Activar al máximo el oleoducto que esquiva Ormuz es una forma de reducir la dependencia de un paso que hoy está en el centro de la tensión militar.

Un movimiento que cambia el equilibrio energético

La infraestructura, conocida como el oleoducto Este-Oeste, permite transportar crudo desde el Golfo Pérsico hasta el mar Rojo, donde puede ser exportado sin necesidad de atravesar zonas de alto riesgo.

Que ahora esté funcionando a plena capacidad implica varias cosas al mismo tiempo: que Arabia Saudí anticipa escenarios más complejos en la región, que busca garantizar el suministro energético incluso en caso de interrupciones en Ormuz y consigue además enviar un mensaje al mercado de que hay margen de maniobra.