El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha reclamado este miércoles a la Administración estadounidense que vuelva a la mesa de diálogo y “no repitan el mismo error que en junio” de 2025, tras las continuas advertencias sobre un posible ataque de Estados Unidos en territorio iraní, en pleno contexto de protestas antigubernamentales que sacuden el país desde hace semanas y que han dejado miles de fallecidos.
“Irán ha demostrado estar listo para la negociación, para la diplomacia”, ha manifestado en una entrevista a la cadena estadounidense Fox News, donde ha lamentado que “en los últimos 20 años, en 2015, en 2025, cada vez, fue Estados Unidos quien siempre escapó de la diplomacia, quien cortó la diplomacia y optó por la guerra”.
El responsable de la diplomacia iraní ha defendido que “entre la guerra y la diplomacia, la diplomacia es la mejor opción, aunque no tengamos ninguna experiencia positiva por parte de Estados Unidos”. En este sentido, ha enviado un “mensaje” directo al Gobierno de Donald Trump para que “no repitan el mismo error que cometieron en junio”, en referencia a los doce días de escalada bélica tras la ofensiva militar de Israel contra objetivos en Irán, a la que se sumó Washington.
Araqchi ha recalcado que “si intentan una experiencia fallida, obtendrán el mismo resultado. En junio, sí, destruyeron las instalaciones, las máquinas, pero la tecnología no se puede bombardear, y la determinación tampoco se puede bombardear”.
Al referirse a las manifestaciones, el ministro ha insistido en que detrás de las mismas actúan “elementos terroristas, liderados desde el exterior” que, según ha denunciado, se han infiltrado en las marchas para “disparar contra las fuerzas policiales, los agentes y las fuerzas de seguridad”.
“Entraron y utilizaron operaciones terroristas al estilo de Estado Islámico”, ha sostenido, al tiempo que ha subrayado que “durante tres días, luchamos contra los terroristas, no contra los manifestantes”, después de admitir que las protestas fueron “pacíficas y legales” durante sus diez primeros días.
A su juicio, tras esa fase más violenta, “ya llevan cuatro días en calma” y las autoridades iraníes “tenemos el control total” de la situación, aunque ha pedido que “esperemos que prevalezca la sensatez. No buscamos un alto nivel de tensión, que podría ser desastroso para todos”.
El ministro ha rebajado el balance oficial de fallecidos a varios centenares, en contraste con los datos de ONG como Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Noruega, que calcula al menos 3.428 muertos desde el inicio de las protestas a finales de diciembre de 2025.
Para Araqchi, estas cifras “son infundadas (...) una exageración” y responden a “una campaña de desinformación”. “No hay pruebas de ello. El número de muertos, aunque se esforzaron por aumentarlo, es de solo cientos. No hay pruebas de ello. El número de muertos, aunque se esforzaron por aumentarlo, es de solo cientos”, ha reiterado.
Asimismo, ha asegurado “con total confianza que no existe ningún plan de ahorcamiento”, después de que el presidente Trump amenazara a Irán con “acciones muy firmes” si comenzaba a ejecutar a los detenidos e imputados por su implicación en las protestas.
En paralelo, el Ministerio de Inteligencia iraní ha informado de la detención de cerca de 300 personas vinculadas con los disturbios, entre ellas varios supuestos “cerebros” de las protestas en Teherán, uno de ellos acusado de incendiar dos mezquitas y de asesinar a dos integrantes de la fuerza paramilitar Basij.
Por su parte, la ONG Human Rights Activists (HRA), con sede en Estados Unidos, ha elevado a más de 16.700 el número de arrestados en el marco de las movilizaciones, según sus últimos recuentos.