Arévalo da inicio a la obra de la primera prisión de máxima seguridad en Guatemala

Bernardo Arévalo inicia la construcción de El Triunfo, la primera cárcel de máxima seguridad de Guatemala, inspirada en el modelo regional de mano dura.

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El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo Bernd von Jutrczenka/dpa

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El presidente de Guatemala, el socialdemócrata Bernardo Arévalo, ha dado este viernes el pistoletazo de salida a las obras de la que será la primera cárcel de máxima seguridad del país, denominada El Triunfo, que se construirá en el municipio de Morales, en el departamento de Izabal.

“El inicio de esta construcción es un triunfo, un triunfo de la justicia sobre el crimen, un triunfo del bien sobre el mal, un triunfo del Estado de derecho sobre el crimen organizado, un triunfo del pueblo de Guatemala sobre sus verdugos”, ha señalado el mandatario guatemalteco durante el acto.

Arévalo ha celebrado que Izabal vaya a convertirse en “un recurso para proteger, para brindar seguridad, para aislar a quienes han renunciado a la convivencia pacífica entre hermanos y han optado por la violencia” y “por la muerte”.

“Esta construcción es necesaria para proteger a todas y todos los guatemaltecos, pero también es una oportunidad para recordarle a quien tenga que escucharlo: en Guatemala no mandan los criminales, en Guatemala no mandan los narcotraficantes, en Guatemala no manda el terror”, ha expresado.

El presidente ha subrayado que el proyecto se impulsa “en el marco estricto de sus facultades constitucionales y con pleno respeto a las garantías que todas las personas merecen”. “Lo hemos hecho con contundencia, sin perder de vista lo que está en juego, sin perder de vista que nuestra principal tarea es proteger a las y los guatemaltecos”, ha reiterado.

Por su parte, el ministro de Defensa guatemalteco, Henry Saenz, ha defendido durante la ceremonia que esta nueva prisión representa “una decisión firme para cerrar los espacios de impunidad y fortalecer la autoridad legítima y soberana del Estado”.

“Esta obra no surge de manera aislada forma parte de una estrategia integral para recuperar y consolidar el control absoluto de los centros penitenciarios en todo el país”, ha explicado, agregando que esta infraestructura persigue “el aislamiento efectivo de los reos de mayor peligrosidad” y de “aquellos que han intentado convertir los centros carcelarios en centros de operaciones del crimen organizado”.

El Ejecutivo ha remarcado que este complejo penitenciario --que contará con hasta 12 módulos y capacidad para más de 2.000 internos-- pretende dar respuesta a los problemas crónicos del sistema carcelario guatemalteco, entre ellos la sobrepoblación y la falta de control dentro de las prisiones.

El modelo salvadoreño de mano dura contra el crimen organizado impulsado por el presidente, Nayib Bukele, ya se ha exportado a numerosos países de Latinoamérica y Centroamérica, como Ecuador, donde se construyó la cárcel de Santa Elena para reclusos de alta peligrosidad.

En Perú, el Gobierno del entonces presidente José Jerí habilitó un pabellón de máxima seguridad en el penal Ancón I, al norte de la capital, Lima, mientras que su predecesora, Xiomara Castro, también anunció la construcción del llamado Centro de Reclusión de Emergencia (CRE), con capacidad para 20.000 presos.

Este tipo de esquema penitenciario --inspirado en el polémico Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) salvadoreño, con espacio para unos 40.000 reclusos y cuestionado por ONG por presuntos abusos, torturas e incluso violencia sexual-- se caracteriza por concentrar y aislar en un único recinto a miles de pandilleros vinculados a organizaciones criminales.