El Gobierno de Estados Unidos ha comunicado este viernes la captura de un presunto “participante clave” en el ataque contra su consulado en la ciudad de Bengasi, en el este de Libia, perpetrado en 2012 y en el que fallecieron cuatro ciudadanos estadounidenses, entre ellos el embajador Christopher Stevens.
Las autoridades han identificado al detenido como Zubair al Bakush, quien ha sido trasladado bajo custodia a la base aérea de Andrews durante la pasada madrugada, mientras se aguarda a que Washington facilite más información sobre el lugar exacto y las circunstancias en las que se produjo su arresto.
Según ha confirmado la fiscal general de EEUU, Pam Bondi, Al Bakush será sometido ahora a un proceso judicial en territorio estadounidense.
Durante la noche del 11 de septiembre de 2012, un grupo de hombres armados irrumpió en el complejo diplomático estadounidense en Bengasi y le prendió fuego, causando la muerte del embajador Stevens y de Sean Smith, empleado del Departamento de Estado.
Horas más tarde, los milicianos dirigieron un nuevo ataque contra una base cercana de la CIA utilizando proyectiles de mortero y armas ligeras, en el que murieron los contratistas de seguridad Tyrone Woods y Glen Doherty.
Otro de los implicados, señalado como uno de los coordinadores del asalto, Ahmed Abú Jatalá, fue sentenciado en 2018 a 22 años de prisión en Estados Unidos. El jurado consideró a Abú Jatalá culpable de cuatro de los 28 cargos que se le imputaban, aunque le exoneró de los más graves, relacionados con la muerte de los cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador.
El acusado fue declarado culpable de dar apoyo material a terroristas, destruir propiedad, portar un arma y poner en peligro la vida de miembros de la misión estadounidense. No obstante, fue absuelto de otros catorce cargos, después de que la Fiscalía admitiera que no existían pruebas de que hubiera efectuado disparos o participado directamente en el incendio de los edificios.