Ascienden a 133 los milicianos y a 15 los soldados muertos en la última ofensiva en Baluchistán

Pakistán eleva a 133 los milicianos y a 15 los militares muertos en la nueva ola de violencia y operaciones en la convulsa provincia de Baluchistán.

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Ambulancias en la ciudad de Quetta, en la provincia de Baluchistán (Pakistán) tras un ataque terrorista. Europa Press/Contacto/Asad

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El Ejército de Pakistán ha informado de la muerte de al menos 133 milicianos separatistas en la provincia de Baluchistán en los últimos días, en una serie de choques armados que también se han saldado con 15 militares y 18 civiles fallecidos, en medio de una nueva escalada del conflicto en la región.

“Nuestras valientes tropas combatieron a los terroristas con precisión y, tras una prolongada, intensa y audaz operación de limpieza en Baluchistán, expulsaron a noventa y dos terroristas (este sábado), incluidos tres atacantes suicidas, garantizando así la seguridad y protección de la población local”, ha indicado el Servicio de Relaciones Públicas Interservicios (ISPR) del Ejército de Pakistán en un comunicado.

Solo el sábado, el número de presuntos integrantes del Ejército de Liberación de Baluchistán (ELB) abatidos se ha elevado a 92, que se añaden a los 41 “terroristas” muertos en los dos días anteriores en las zonas de Panjgur y Shaaban, según las mismas fuentes militares.

Las autoridades paquistaníes responsabilizan a estos grupos armados de una oleada de ataques coordinados contra distintos puntos de Baluchistán, entre ellos Quetta —la urbe más poblada de la provincia—, así como Mastung o Nushki, acciones que Islamabad sostiene que están “patrocinados por India”. En los distritos de Gwadar y Kharan, los ataques han provocado la muerte de hasta 18 civiles.

El Gobierno continúa desplegando “operaciones de saneamiento” en las áreas afectadas con el objetivo de localizar, detener y poner a disposición judicial a todos los implicados en los incidentes violentos registrados en los últimos días.

“Los informes de inteligencia han confirmado inequívocamente que los ataques fueron orquestados y dirigidos por líderes terroristas que operaban desde fuera de Pakistán y que estaban en contacto directo con ellos”, reza el comunicado.

Las autoridades señalan como principal responsable al ELB, una organización insurgente que mantiene desde hace décadas una lucha armada contra el Estado paquistaní y que ha intensificado sus acciones desde el regreso de los talibán al poder en la vecina Afganistán en 2021, vínculo que Islamabad extiende tanto a Kabul como a Nueva Delhi.

En un mensaje difundido por la cadena de televisión afgana Tolo, el dirigente del ELB, Bashir Zeb Baloch, ha proclamado el inicio de la “segunda fase” de la denominada 'Operación Herof' y ha instado a los hombres y mujeres baluches a abandonar sus casas y sumarse a lo que definió como una “guerra de liberación nacional” contra el Ejército paquistaní, en lo que describió como un “día de sacrificio”.

El ELB se estaría beneficiando del relajamiento de los controles en la frontera para refugiarse, mientras Pakistán, que se refiere al grupo como Fitna ul Hindustan, acusa a la guerrilla de recibir apoyo de los talibán afganos, de los talibán paquistaníes e incluso del Gobierno de India.

Los ataques se iniciaron de forma simultánea en torno a las 03.00, hora local, en la capital provincial, Quetta —donde fueron atacadas varias comisarías de Policía—, así como en Pasni, Mastung, Nushki y el estratégico puerto de Gwadar.

Según el ministro principal de Baluchistán, Sarfraz Bugti, más de 700 combatientes han perdido la vida en operaciones lanzadas por las fuerzas de seguridad paquistaníes durante los últimos 12 meses en la provincia.