Oriente Medio cierra el cielo
La ofensiva conjunta de Estados Unidos y Israel contra Irán, y la posterior respuesta de Teherán, han provocado el mayor cierre coordinado de espacio aéreo en Oriente Medio en años.
Al menos ocho países han anunciado el cierre total de su espacio aéreo:
- Irán
- Israel
- Irak
- Jordania
- Qatar
- Baréin
- Kuwait
- Emiratos Árabes Unidos
Siria también informó del cierre parcial de su espacio aéreo en la franja sur, junto a la frontera con Israel.
Un impacto global en la aviación
La interrupción afecta a una de las rutas aéreas más importantes del planeta: el corredor entre Europa y Asia, que ya estaba tensionado por el cierre del espacio aéreo ruso y ucraniano debido a la guerra en Europa del Este.
Decenas de aerolíneas internacionales han cancelado o desviado vuelos, entre ellas:
- Lufthansa
- Air France
- Iberia
- British Airways
- KLM
- Turkish Airlines
- Qatar Airways
- Air India
- Japan Airlines
- Scandinavian Airlines
El Ministerio de Transporte ruso confirmó la suspensión de vuelos hacia Irán e Israel por parte de aerolíneas rusas, mientras Air India anunció que evitará temporalmente toda la región.
Dos conflictos paralelos
La escalada militar ha generado lo que analistas describen como dos frentes simultáneos: los ataques directos sobre Irán y la represalia iraní contra activos estadounidenses en Estados del Golfo.
Un alto funcionario iraní aseguró que “todos los activos e intereses estadounidenses e israelíes en Oriente Medio son objetivos legítimos”, subrayando que “no hay líneas rojas” tras la ofensiva.
El resultado es una crisis de seguridad que no solo impacta a los países directamente implicados, sino que reverbera en el comercio, el transporte internacional y los mercados energéticos.
Un escenario sin precedentes recientes
El cierre simultáneo de múltiples espacios aéreos en el Golfo Pérsico, unido a la implicación directa de Washington y Jerusalén y a la respuesta iraní, configura uno de los episodios de mayor tensión regional de la última década.
La aviación comercial se convierte así en uno de los primeros sectores globales en sentir el impacto inmediato de una guerra que amenaza con extenderse más allá del eje Israel-Irán.