Al menos cinco personas han perdido la vida este martes tras un ataque ruso con drones contra un tren de pasajeros que transportaba a más de 155 personas y que se encontraba a pocos minutos de llegar a su destino final en Barvinkove, en la región de Járkov, en el noreste de Ucrania.
“En la región de Járkov, drones rusos han impactado contra un tren de pasajeros: hay muertos y heridos”, ha alertado en redes sociales la Fiscalía de Járkov, que ha precisado que el ataque se ha producido “cerca de la aldea de Yazikove”, ya en el término municipal de Barvinkovo, y que a bordo viajaban “más de 155 pasajeros”. El tren provenía del otro extremo del país, en Chop, próximo a las fronteras húngara y eslovaca.
El organismo ha detallado igualmente que se han registrado “dos impactos cerca del tren y otro en uno de los vagones”, lo que desencadenó “un incendio”. Más tarde, ha informado de que “se han encontrado fragmentos de cinco cuerpos”, cuya identificación “solo será posible tras pruebas de ADN”. Ante estos hechos, la Fiscalía regional ha indicado que “ha iniciado una investigación preliminar por la comisión de un crimen de guerra que causó la muerte de personas”.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha ido más allá y ha denunciado que, “en cualquier país, un ataque con drones contra un tren civil se consideraría de la misma manera: exclusivamente como terrorismo”.
“No hay ni puede haber ningún propósito militar en destruir civiles en un vagón de tren”, ha declarado, elevando el total de pasajeros a “más de 200” y cifrando en 18 los que iban en el vagón alcanzado por uno de los drones. Asimismo, ha señalado que “los rescatistas están buscando a cuatro personas” y que “dos han resultado heridas”, si bien su balance de víctimas, anterior a la última actualización de la Fiscalía de Járkov, recogía solo cuatro muertos.
En este contexto, el mandatario ucraniano ha insistido en que “Rusia debe asumir la responsabilidad de sus actos” y ha denunciado que Moscú “ha aumentado significativamente su capacidad de matar” y que “está invirtiendo en el progreso del terrorismo”, una tesis ante la que ha hecho un llamamiento al resto de países para “presionar” y “castigar” a Rusia y “apoyar a Ucrania”.