Aumentan a 570 los fallecidos por los bombardeos de Israel en Líbano

Líbano eleva a 570 los muertos y más de 1.400 heridos por los bombardeos israelíes, que han forzado el desplazamiento interno de más de 759.000 personas.

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Un edificio con destrozos tras un ataque del Ejército israelí sobre la capital de Líbano, Beirut Bilal Jawich / Xinhua News / ContactoPhoto

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Las autoridades libanesas han elevado este martes a 570 el balance de muertos y a más de 1.400 el de heridos a causa de la oleada de ataques lanzados por el Ejército israelí sobre territorio libanés, en respuesta al disparo de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá tras el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, el pasado 28 de febrero.

El Ministerio de Sanidad de Líbano ha señalado en un escueto comunicado que el número de fallecidos se sitúa en 570 y los heridos en 1.444”. Asimismo, las autoridades han informado de que los ataques han provocado 759.300 desplazados internos, de los cuales 122.600 permanecen alojados en albergues habilitados para la emergencia.

Tal y como ha informado el diario 'L'Orient-Le Jour', la Fuerza Aérea israelí ha efectuado bombardeos a lo largo del día en varias zonas del país, entre ellas los distritos de Nabatiyé y Marjayun, en el sur. En paralelo, el portavoz en árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, ha emitido órdenes de evacuación dirigidas a los habitantes de las localidades de Arnun, Zutar el-Charkiyé, Zutar el-Gharbiyé y Yohmor el-Chaqif.

El incremento de la violencia se produce pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024. En los últimos meses, Israel ya había llevado a cabo decenas de ataques aéreos en Líbano alegando que su objetivo son las infraestructuras y actividades de Hezbolá y defendiendo que estas operaciones no vulneran el pacto. Sin embargo, tanto el Gobierno libanés como la propia organización chií han rechazado esta interpretación y han criticado abiertamente los bombardeos, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.

El acuerdo de alto el fuego establecía que Israel y Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en territorio libanés, una presencia que ha sido denunciada repetidamente por Beirut y por el grupo chií, que reclaman el desmantelamiento completo de este despliegue militar.