El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha reiterado este martes que su Gobierno no tiene intención de organizar la repatriación de los ciudadanos australianos que siguen en campamentos de desplazados en el noreste de Siria por su relación con Estado Islámico. Sus palabras se producen un día después de que saliera a la luz que más de una treintena de mujeres y menores australianos habían abandonado el campo de Al Roj con la intención de regresar al país, aunque finalmente no han logrado salir de territorio sirio.
“No los repatriaremos”, ha aseverado en una entrevista concedida a la cadena de televisión australiana ABC, alegando que “se trata de personas que se fueron al extranjero para apoyar a Estado Islámico y que fueron allí para prestar apoyo a personas que básicamente quieren un califato”.
Albanese ha rememorado que “el Gobierno fue llevado a los tribunales” por una ONG en virtud de la “responsabilidad” de las autoridades australianas, “pero no tuvieron éxito” y ha insistido en que “tenemos la firme convicción de que no les prestaremos asistencia ni les repatriaremos” al ser cuestionado sobre la situación de los menores que han nacido o crecido en esos campamentos.
Al mismo tiempo, el primer ministro ha subrayado que “los funcionarios australianos tienen obligaciones” y ha advertido de que cualquier nacional que consiga regresar al país y haya “infringido alguna ley, se enfrentarán a todo el peso de la ley”.
Las afirmaciones de Albanese se conocen después de que la ABC informara de que once familias australianas, compuestas en total por 34 mujeres y niños, habían salido del campo de Al Roj el lunes por la mañana, aunque seguían bajo custodia de las fuerzas kurdas. Según la cadena, su objetivo era desplazarse hasta Damasco para desde allí volar a Australia, pero las autoridades sirias denegaron la autorización para el viaje, lo que obligó al grupo a regresar al campamento.
Los campos de Al Roj y Al Hol acogen desde la derrota territorial de Estado Islámico en 2019 a decenas de miles de personas. La mayoría son mujeres y menores de distintas nacionalidades que se sospecha son familiares de miembros de la organización yihadista.