El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha reiterado este viernes el llamamiento de su Ejecutivo para que se ponga fin al conflicto en torno a Irán y se rebaje la tensión en el estrecho de Ormuz, después de participar en una cumbre virtual con dirigentes internacionales centrada en la seguridad de esta ruta marítima clave.
El jefe del Gobierno ha recordado que “Australia ha pedido consistentemente el fin de este conflicto” y ha alertado de que una guerra prolongada tendría efectos de gran alcance. “Cuanto más se prolongue la guerra, mayor será el impacto en la economía global y mayor el costo humano”, ha señalado.
Albanese ha indicado que la situación ya se deja sentir en Australia, sobre todo en el sector energético. “Los australianos están sintiendo el impacto en el suministro y los precios de combustible, y estamos trabajando para proteger a las familias de lo peor de esto”, ha manifestado.
En esta línea, ha remarcado la voluntad de Canberra de implicarse en los esfuerzos internacionales para estabilizar la región y ha puesto el foco en el papel del país en la seguridad marítima. Así, ha recalcado que “Australia está dispuesta a apoyar los esfuerzos para restaurar la estabilidad y la seguridad en el Estrecho de Ormuz”, al tiempo que ha valorado de forma positiva los últimos movimientos sobre el terreno. “Doy la bienvenida al anuncio anoche de la reapertura del Estrecho. Queremos ver que esto se mantenga”, ha apuntado.
El mandatario ha detallado igualmente su intervención en una cumbre internacional “coorganizada por el presidente (francés, Emmanuel) Macron y el primer ministro (británico, Keir) Starmer” sobre la libertad de navegación, en la que se dieron cita decenas de países. “Participaron 49 países. Hubo un enfoque común. Queremos que se reduzca la tensión, queremos que se abra el Estrecho de Ormuz y queremos que no haya privatizaciones ni peajes”, ha explicado.
Albanese ha insistido en que uno de los puntos centrales del encuentro fue la protección de la población frente a las consecuencias del conflicto y sus derivadas económicas y de seguridad. “Por supuesto, también nos hemos centrado en hacer todo lo posible para proteger a los australianos”, ha concluido.
Las palabras del primer ministro llegan después de que Macron y Starmer anunciaran este viernes el despliegue de una misión naval con carácter “neutral” que “acompañe y proteja” a los buques mercantes que crucen el golfo Pérsico, en el marco de las gestiones diplomáticas de varios aliados para garantizar la libre navegación a través del paso de Ormuz.
Tras una reunión convocada por Macron en el Palacio del Elíseo, que ha congregado a casi 50 líderes mundiales, en su mayoría por videoconferencia, para abordar la crisis en Ormuz, el presidente francés ha confirmado la puesta en marcha de esta operación naval, coincidiendo con la reapertura a la navegación de buques mercantes anunciada por Irán. Estados Unidos ha celebrado el gesto de Teherán, aunque ha recalcado que mantendrá su cierre perimetral hasta alcanzar un acuerdo con las autoridades iraníes que permita poner fin a la guerra.