El Gobierno de Australia ha ordenado este viernes la salida de su personal diplomático “no esencial” desplegado en Líbano ante el “deterioro de la situación de seguridad”, en el contexto del conflicto en Oriente Próximo desatado tras la ofensiva sorpresa del 28 de febrero de Estados Unidos e Israel contra Irán, que incluye una campaña de bombardeos y operaciones terrestres israelíes en territorio libanés.
“Un pequeño grupo de funcionarios australianos permanecerá en el país para brindar asistencia consular a los ciudadanos australianos”, ha señalado la ministra de Exteriores, Penny Wong, en un comunicado difundido en sus redes sociales.
La jefa de la diplomacia australiana ha reiterado que “seguimos recomendando a los australianos que no viajen a Líbano. Instamos a los australianos en Oriente Próximo a que se marchen si pueden y si es seguro hacerlo”. Asimismo, ha advertido: “No esperen hasta que sea demasiado tarde. Puede que sea la última oportunidad en mucho tiempo”.
El jueves, las autoridades australianas ya habían solicitado la retirada de su personal diplomático “no esencial” destinado en Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU), después de haber cerrado la semana anterior sus embajadas en ambos países, en plena escalada regional tras la mencionada ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán.
Por su parte, las autoridades libanesas han elevado a cerca de 700 el balance de fallecidos como consecuencia de la intensa ola de bombardeos israelíes en represalia por el lanzamiento de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá, que respondió así al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva del 28 de febrero llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
En los meses previos, Israel ya había ejecutado decenas de ataques aéreos sobre territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que sus operaciones se dirigen contra infraestructuras y actividades de Hezbolá y que, por tanto, no vulneran el acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno libanés como el propio grupo chií han rechazado estas justificaciones y han criticado abiertamente los bombardeos, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.