Bangladesh celebra este jueves sus primeras elecciones tras la caída de Sheij Hasina

Bangladesh vota este jueves en unas elecciones y un referéndum clave sobre la Carta de Julio, en pleno cambio político tras la caída y exilio de Sheij Hasina.

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Imagen de archivo de las protestas contra la ex primera ministra Sheij Hasina en Bangladesh | Syed Mahabubul Kader (Europa Press)

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Bangladesh se prepara para acudir este jueves a las urnas en las primeras elecciones celebradas desde el derrumbe del Gobierno de la ex primera ministra Sheij Hasina, que permanece exiliada en India desde la denominada Revolución de Julio, una oleada de protestas en 2024 protagonizadas por miles de jóvenes estudiantes que reclamaban una mayor igualdad en el acceso a los empleos públicos.

En estos comicios, a los que no concurrirá la Liga Awami de Hasina, se determinará no solo la composición del nuevo Ejecutivo —actualmente liderado de forma provisional por el premio Nobel de la Paz Muhamad Yunus—, sino que también se someterá a votación en referéndum la llamada Carta de Julio, una amplia reforma política impulsada por el Gobierno de transición.

El texto, respaldado a finales de 2025 por decenas de partidos, representa un proyecto histórico y de gran calado promovido por las autoridades interinas. Yunus ha subrayado la relevancia de esta propuesta y ha afirmado que supone “el inicio de un nuevo Bangladesh” y un emblema de la “unidad” de la ciudadanía.

En esta línea, ha instado a “no desviarse” de su contenido para “dejar atrás la barbarie” y afianzar “el civismo”, aunque parte del espectro político ha criticado la iniciativa al considerar que no recoge plenamente las reivindicaciones originales de estudiantes y manifestantes.

El Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP), liderado por Tarique Rahman y principal favorito para imponerse en las urnas, ha suscrito el paquete de reformas, que también ha sido firmado por otras 16 formaciones, entre ellas varios partidos islamistas.

Pese a que la propuesta pretende reordenar el sistema político interno y rediseñar las instituciones del país para ofrecer un “reconocimiento” al levantamiento contra Hasina, algunos grupos han optado por boicotear la firma, lo que ha provocado nuevas protestas en Dacca, la capital.

En términos generales, el referéndum se percibe como un punto de inflexión para la democracia de Bangladesh, un país con más de 170 millones de habitantes, muchos de los cuales aspiran a superar la tradicional pugna entre la Liga Awami de Hasina —actualmente ilegalizada a raíz de las movilizaciones— y el BNP.

Las encuestas sitúan en segundo lugar a la coalición integrada por el partido islamista Jamaat-e-Islami y el Partido Nacional Ciudadano (NCP), surgido tras las multitudinarias protestas en las que murieron aproximadamente 1.400 personas, según Naciones Unidas. Por detrás se ubica el Partido Jatiya (Ershad).

Los últimos sondeos otorgan al BNP un 44% de intención de voto frente al 43,9% de la alianza, aunque estudios anteriores apuntaban a una brecha mucho mayor entre ambas candidaturas, con un 66,3% y un 13,6% de los sufragios, respectivamente.

La coalición encabezada por el Jamaat ha generado tensiones internas en el NCP, ya que, a medida que se consolidaba, el partido fue apartando a numerosos miembros, incluidas figuras de peso y varias mujeres que ocupaban puestos de liderazgo.

En conjunto, las reformas propuestas aspiran a poner fin a décadas de fuerte polarización en Bangladesh, donde el poder ha estado tradicionalmente concentrado en la oficina del primer ministro. Organizaciones de Derechos Humanos y fuerzas opositoras mantienen sus reservas ante este modelo y reclaman una mayor autonomía para las instituciones.

Grandes reformas constitucionales en juego

Las medidas diseñadas por la Comisión de Reforma Constitucional, creada por el Ejecutivo interino, se articulan en torno a cuatro ejes principales: ciudadanía, derechos fundamentales, poder legislativo y poder judicial. Entre los cambios previstos figura la transformación del Parlamento, que pasaría de ser unicameral a bicameral.

Si el referéndum obtiene luz verde, las enmiendas serán revisadas por un consejo constitucional, que dispondrá de un plazo máximo de 180 días para completar el proceso. En caso de rechazo, seguirá en vigor el actual marco constitucional.

No sería la primera ocasión en que el país atraviesa episodios de agitación social de gran alcance en vísperas de unas elecciones. En el pasado, diversos partidos opositores han llegado incluso a desconocer los resultados y denunciar supuestas irregularidades.

Esta misma semana, el BNP ha presentado su propio programa electoral, titulado “Bangladesh Primero”, en el que la formación se compromete a “construir un país próspero y más humano”. El documento, estructurado en 52 puntos, fue dado a conocer durante un mitin en Dacca. Allí, el partido detalló que, si llega al poder, priorizará “eliminar la corrupción y reforzar la rendición de cuentas”. “Estos planes no se van a materializar a menos que establezcamos un Estado de Derecho y garanticemos el fin de la impunidad a todos los niveles”, ha señalado.

Mientras tanto, el futuro de Hasina sigue siendo incierto. La ex dirigente, que huyó a India el año pasado tras semanas de protestas estudiantiles que pusieron fin a 15 años de mandato, ha sido condenada a la pena capital por la represión ejercida durante las movilizaciones antigubernamentales.

Las protestas estallaron contra un controvertido sistema de cuotas que reservaba más de la mitad de las plazas en la administración pública a familiares de veteranos de guerra y terminaron derivando en un movimiento masivo contra su Gobierno.