La junta militar que dirige Birmania desde el golpe de Estado de febrero de 2021 ha comunicado una remodelación de calado en la cúpula de las Fuerzas Armadas, una reestructuración que se dará a conocer justo después del gran desfile fijado para este viernes y a escasos días de la votación parlamentaria para escoger al próximo presidente.
Según recoge el diario “The Global New Light of Myanmar”, todo indica a una renovación de los mandos de mayor rango del Ejército birmano en un contexto de guerra prolongada, con la que las autoridades castrenses pretenden lanzar gestos que apunten hacia una eventual transición política.
Soe Win, número dos del Ejército, conocido como Tatmadaw, ha afirmado que las fuerzas birmanas “seguirán aceptando las directrices marcadas por sus líderes y asesores en todo momento, así como sus doctrinas y políticas”. “Esto será así independientemente de quién lo lidere”, ha aclarado.
En esta línea, ha precisado que los relevos se materializarán una vez concluya el desfile militar previsto en la capital, Naipyidó. El país, inmerso en un conflicto armado prolongado, celebró elecciones legislativas el pasado mes de enero para conformar la nueva Cámara, que deberá ahora escoger al próximo jefe del Estado, un puesto que el actual líder de la junta, Min Aung Hlain, aspira a revalidar.
El golpe de 2021 fue ejecutado por los militares con el objetivo de invalidar los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi obtuvo una amplia mayoría parlamentaria, alegando un supuesto fraude que fue puesto en duda por observadores internacionales.
Tras la asonada se desencadenó una severa campaña de represión contra opositores, activistas y manifestantes, a la que se ha sumado un incremento de los combates entre el Ejército y distintos grupos rebeldes en varios estados, especialmente en áreas del noreste, próximas a la frontera con China, y en el estado de Rajine, en el oeste del país.