Los Juegos Paralímpicos de 2026, que comienzan este viernes en Italia, arrancan bajo una fuerte tensión después de que varios países hayan anunciado un boicot a la ceremonia de inauguración en protesta por la participación de deportistas de Rusia y Bielorrusia.
Al menos siete países europeos —entre ellos Ucrania, República Checa, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania y Polonia— han decidido no enviar atletas ni representantes oficiales al desfile inaugural en Verona, mientras que otros gobiernos han optado por no mandar delegaciones institucionales como gesto de protesta.
El detonante ha sido la decisión del International Paralympic Committee (IPC) de permitir que seis atletas rusos y cuatro bielorrusos compitan en los Juegos bajo sus propias banderas, algo que no ocurría desde hace más de una década y que rompe con las restricciones impuestas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Asimismo, el Comité ha cofnirmado que la delegación de Irán no competirá en la cita porque su único atleta inscrito, el esquiador de fondo Aboulfazl Khatibi Mianaei, no ha podido viajar con seguridad a Italia debido al conflicto en la región.
Ucrania, muy crítico con la decisión
La delegación de Ucrania ha sido una de las más críticas con la decisión. Aunque sus deportistas sí participarán en las competiciones, las autoridades deportivas del país han anunciado que no acudirán a la ceremonia de inauguración como señal de protesta por lo que consideran una legitimación de Rusia en el deporte internacional.
Desde el organismo paralímpico, sin embargo, defienden que la decisión responde a un proceso de votación interna y que el objetivo es garantizar la participación de los atletas en el mayor evento deportivo para personas con discapacidad.
El Comité Paralímpico dice que debe respetar las decisiones adoptadas
El presidente del IPC, Andrew Parsons, ha reconocido que la medida “no ha sido bien recibida en algunas partes del mundo”, aunque insistió en que el organismo debe respetar las decisiones adoptadas por sus miembros.
La controversia amenaza con eclipsar el arranque de unos Juegos que celebran además el 50 aniversario de los Paralímpicos de invierno y que reunirán a más de 600 atletas de más de medio centenar de países en pruebas de esquí alpino, esquí de fondo, snowboard, biatlón, curling en silla de ruedas y hockey sobre hielo paralímpico.
Pese a la tensión política, las competiciones deportivas ya han comenzado en varias sedes entre Milán, Cortina d’Ampezzo y el valle de Fiemme, con la organización insistiendo en que el foco debe mantenerse en los deportistas y en el espíritu paralímpico.