El Ejecutivo de Bolivia comunicó este martes su decisión de “refundar los vínculos estratégicos” con Marruecos. Este replanteamiento de su política exterior incluye, entre otros pasos, “suspender” las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), lo que supone un giro en la postura boliviana sobre el conflicto del Sáhara Occidental.
Según detalló el Ministerio de Exteriores boliviano en una nota oficial, la medida se adoptó tras una conversación entre los ministros de Exteriores de Bolivia y Marruecos, Fernando Aramayo y Naser Burita. En este intercambio, ambos “reafirmaron su compromiso de fortalecer las relaciones bilaterales y acordaron abrir una nueva fase de colaboración en áreas de interés mutuo, guiados por los principios de igualdad soberana, respeto mutuo y cooperación constructiva”.
En ese comunicado conjunto, difundido también por la diplomacia marroquí, se subraya que Bolivia “ha emprendido una revisión soberana de su posición y ha decidido suspender la relaciones diplomáticas con la entidad denominada RASD, así como discontinuar todo contacto oficial con la misma, señalando que ésta no es reconocida como un Estado miembro de Naciones Unidas”.
El Ministerio de Exteriores remarcó igualmente que “Bolivia reafirmó su compromiso con el multilateralismo y con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas, incluyendo la resolución pacífica de controversias, y reiteró su respeto al principio de libre determinación de acuerdo con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad”.
En paralelo, La Paz y Rabat “acordaron restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar los procedimientos necesarios para el establecimiento de misiones diplomáticas residentes en las ciudades de La Paz y Rabat”. Además, “definieron el desarrollo de una hoja de ruta bilateral estructurada, destinada a profundizar el diálogo político, promover el comercio y la inversión, y mejorar la cooperación en agricultura, seguridad alimentaria, fertilizantes, asuntos de seguridad y campos técnicos de prioridad compartida”.
El texto concluye señalando que “finalmente, Bolivia reitera su prerrogativa soberana, de conformidad con el Derecho Internacional, de diversificar sus asociaciones técnicas, tecnológicas, comerciales y económicas con actores de relevancia estratégica dentro del sistema internacional, bajo marcos de complementariedad que sean plenamente consistentes con y sin perjuicio de sus principios fundamentales de integridad territorial e igualdad soberana”.
Bolivia otorgó su reconocimiento oficial a la RASD, liderada por el Frente Polisario, el 14 de diciembre de 1982, poco después de la llegada a la Presidencia de Hernán Siles Zuazo en octubre de ese mismo año, tras el retorno de la democracia posterior al golpe militar de julio de 1980 encabezado por Luis García Meza.
En los últimos años, el Frente Polisario ha encajado diversos reveses diplomáticos a raíz del respaldo de varios Estados, entre ellos España, al plan de autonomía propuesto por Marruecos, una fórmula que la RASD rechaza de forma tajante. El movimiento saharaui insiste en culminar el proceso de descolonización del territorio y en que se garantice su derecho a la independencia.
La que fuera colonia española del Sáhara Occidental fue ocupada por Marruecos en 1975, pese a la resistencia armada del Frente Polisario. El enfrentamiento se prolongó hasta 1991, cuando ambas partes acordaron un alto el fuego con el objetivo de organizar un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, los desacuerdos sobre el censo electoral y la posible participación de los colonos marroquíes han impedido hasta ahora la celebración de esa consulta.