Borrell considera que Trump no midió las consecuencias de una guerra con Irán

Borrell advierte de que Trump no ha medido el impacto de una guerra con Irán y alerta del riesgo de cierre del estrecho de Ormuz y sus efectos globales.

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El ex Alto Representante de la UE, Josep Borrell, en un acto en Madrid. Europa Press/Contacto/Ignacio Lopez Isasmendi

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El ex Alto Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea y exministro socialista, Josep Borrell, sostiene que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha calibrado “bien” el impacto de una guerra con Irán. A su juicio, se trata de un conflicto que podría llegar a bloquear el suministro de petróleo y dejar sin alimentos a los países del Golfo ante un eventual “cierre” del estrecho de Ormuz.

“No sé cuáles han sido sus cálculos, pero probablemente las consecuencias de esta guerra no las debía tener bien valoradas”, ha señalado sobre Trump en declaraciones a los medios tras su participación en el foro “El nuevo (des)orden mundial”, organizado este viernes en Madrid por la escuela Next Educación.

Borrell ha puesto el foco en la situación del estrecho de Ormuz, donde el tráfico marítimo se ha reducido de forma drástica a raíz de los ataques iraníes contra buques que cruzan este enclave estratégico, en el contexto de las represalias de Teherán por la ofensiva lanzada contra la República Islámica el pasado 28 de febrero.

El ex jefe de la diplomacia europea ha explicado que no sabe si Irán dispone realmente de los medios militares necesarios para consumar el cierre de Ormuz, un escenario que confía en que no llegue a materializarse, ya que podría dejar sin comida a los países del Golfo. “El 80% de los alimentos que consumen entran por ese punto”, ha indicado.

En esta línea, ha censurado las declaraciones “cínicas” del presidente estadounidense en redes sociales, en las que este jueves presumía de los beneficios que obtiene su país con el encarecimiento del crudo. “Cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero”, dijo Trump.

Israel en Líbano y la comparación con Gaza

En cuanto a la expansión del conflicto en Oriente Próximo, Borrell ha abordado la situación en Líbano, donde el Ejército israelí ha lanzado una ofensiva militar en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá, como reacción al asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei. Según ha afirmado, Israel está llevando a cabo en este país acciones “más o menos lo mismo que en Gaza”.

“En Gaza han destruido todo, pero llevan un par de años”, ha asegurado, para añadir a continuación que no ha existido “ninguna graduación” en la respuesta militar israelí ni sobre el enclave palestino ni sobre territorio libanés, donde la intensidad de los bombardeos “es tremenda”.

La reacción de la Unión Europea y el papel de Von der Leyen

Borrell ha examinado también la reacción de la Unión Europea frente al “imperialismo” de Washington y ha sido especialmente crítico con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por sus pronunciamientos en política exterior, recordando que, de acuerdo con los tratados comunitarios, esas competencias no son de su incumbencia.

“Tendrían que haberla nombrado Alta Representante, que parece que es lo que le gusta”, ha ironizado el ex responsable de Exteriores del bloque comunitario.

En cualquier caso, ha interpretado ciertas posiciones “muy condescendientes” hacia Trump como resultado del temor de algunos dirigentes europeos a que Estados Unidos retire su apoyo a Ucrania en la guerra desencadenada por Rusia, un conflicto que considera “estancado”.

En relación con este asunto, ha destacado que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha demostrado “de una extraordinaria coherencia con sus posiciones” al negarse a que el Ejército estadounidense utilizara las bases españolas en la guerra con Irán.

Ha reconocido así que España se aparta de la línea común en la UE en lo relativo a las posturas sobre Israel y Estados Unidos, del mismo modo que el Gobierno húngaro lo hace en la cuestión de Rusia, aunque ha insistido en que es “injusto” equiparar ambos casos, ya que España es, en sus palabras, el país “más europeísta” que existe.

El ex Alto Representante ve en estos ejemplos la muestra de lo complejo que resulta fijar posiciones compartidas en Europa, aunque no considera que sea la región más dividida del planeta. Ha mencionado a América Latina, donde las marcadas diferencias ideológicas entre gobiernos y la inestabilidad interna de muchos Estados dificultan su integración en los grandes circuitos internacionales.