El Ejecutivo brasileño ha advertido este lunes de que la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro sienta un precedente inédito en la región desde el siglo pasado y se enmarca en una dinámica que podría repercutir también en los comicios previstos para este año.
Desde el Palacio del Planalto han subrayado que la principal inquietud reside en “el uso de la fuerza con fines políticos en Sudamérica” sin ningún tipo de cobertura jurídica que ampare lo sucedido en la noche del sábado en Caracas, cuando fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
Al mismo tiempo, el Gobierno ha mostrado alarma ante el hecho de que la operación en Venezuela responda a los intereses, ya explicitados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de hacerse con el control de los recursos naturales de un país que posee las mayores reservas de crudo del mundo.
“Hoy es el petróleo, mañana puede ser el uranio, los minerales estratégicos. Eso es lo que asusta”, ha admitido un asesor del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en declaraciones en condición de anonimato al portal de noticias G1.
Brasil cuenta con la tercera mayor reserva mundial de tierras raras, con 21 millones de toneladas métricas, solo por detrás de China y Vietnam, aunque en 2023 su producción se limitó a 80 toneladas. En el contexto de la guerra comercial, Trump llegó a plantear una rebaja de aranceles a cambio de acceso a estos recursos.
Trump ha convertido en uno de los ejes de su política exterior la localización y explotación de materias primas estratégicas, como ya demostró con sus presiones a Ucrania para controlar sus tierras raras a cambio de apoyo, y ahora con su exigencia de un petróleo venezolano que sostiene fue arrebatado a las industrias estadounidenses.
“No se trata de defender a Maduro, se trata de la soberanía de los pueblos y de la estabilidad de la región”, ha enfatizado esta misma fuente. Pese a la alianza que en los últimos años han mantenido los gobiernos de Brasil y Venezuela, Lula, al igual que otros dirigentes regionales supuestamente afines, como el presidente colombiano, Gustavo Petro, han puesto en duda la limpieza de las últimas elecciones.
Posibles injerencias en las elecciones de 2026
Por otro lado, estas fuentes no descartan que pueda producirse algún tipo de interferencia en las elecciones previstas para octubre de 2026 en Brasil, en las que previsiblemente Lula intentará revalidar el cargo frente a unas fuerzas conservadoras debilitadas tras la encarcelación de Jair Bolsonaro por golpe de Estado.
En apenas un año desde su retorno a la Casa Blanca, Trump ya ha intervenido en las presidenciales de Honduras apoyando públicamente a un aspirante y en las legislativas de Argentina condicionando la ayuda económica de Estados Unidos a una victoria del partido del presidente Javier Milei.
Pese a ello, el Gobierno brasileño ha optado por moverse con prudencia y considera que todo dependerá de las prioridades de Trump. “Él no está interesado en la democracia. Le interesa cómo hacer negocios, de hacer buenos negocios y de eso dependerán las próximas acciones en otros lugares”, han señalado estas fuentes.