Bruselas recuerda a Orbán su promesa de no vetar el préstamo a Kiev y le acusa de quebrar la cooperación leal

Bruselas recuerda a Orbán su compromiso de no vetar el préstamo a Ucrania y le advierte de que romperlo vulnera la cooperación leal en la UE.

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Christoph Soeder/dpa Pool/dpa

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Christoph Soeder/dpa Pool/dpa

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La Comisión Europea ha reiterado este lunes al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que se comprometió ante el resto de socios a no bloquear el préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania para cubrir sus necesidades urgentes de financiación, advirtiéndole de que impedir ahora su desembolso supondría una ruptura de la “cooperación leal” que deben respetar los Veintisiete.

El Ejecutivo de Budapest ha anunciado que ejercerá su veto al préstamo “hasta que Ucrania no reanude el transporte de petróleo a Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba”, pero la Comisión ha respondido recordando que “fue Rusia quien destruyó el oleoducto” y que Kiev ya se ha comprometido a repararlo, aunque los plazos dependen de la propia Ucrania.

“Estamos seguros de que podemos confiar en la palabra de todos los líderes políticos y en las decisiones adoptadas al más alto nivel, en este caso en el Consejo Europeo del pasado mes de diciembre”, ha zanjado la portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Paula Pinho, que ha rehusado “especular sobre próximos pasos” si Budapest consuma la amenaza de vetar los pagos.

La portavoz de Ursula von der Leyen ha remarcado que en la cumbre de diciembre los 27 dieron su visto bueno al préstamo “con la única condición de que tres Estados miembro no participarían”, en referencia a la cooperación reforzada que permite a Hungría, Eslovaquia y República Checa quedar al margen de las obligaciones derivadas del crédito.

“Esta condición se ha cumplido y, por ello, esperamos que todos los líderes cumplan sus compromisos. No respetarlos sería claramente una ruptura de la cooperación leal”, ha insistido la portavoz comunitaria, que ha recordado que “todos los jefes de Estado y de Gobierno, incluido el que ahora amenaza con bloquear (la ayuda)”, respaldaron el acuerdo político para poner en marcha el préstamo.

En este contexto, ha añadido que los líderes que entonces pusieron también en juego su “credibilidad” deben “demostrar ahora” que la mantienen, por lo que Bruselas espera que “todos los líderes, incluido el primer ministro Orbán, cumplan sus compromisos políticos”.

El nuevo pulso de Orbán con las instituciones comunitarias a propósito de Ucrania coincide con el viaje a Kiev de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente del Consejo Europeo, António Costa, para participar en los actos conmemorativos del martes con los que se señalará el cuarto aniversario de la invasión rusa.

Malestar entre los Estados miembro por el bloqueo húngaro

A las advertencias de la Comisión se han sumado las de varios ministros de Exteriores de los Veintisiete, que han expresado su descontento por el anuncio de Hungría de frenar tanto el nuevo paquete de sanciones contra Rusia como el préstamo de 90.000 millones de euros para cubrir las necesidades financieras urgentes de Ucrania.

Entre ellos, el titular de Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, ha arremetido contra Budapest al recordar que su país fue invadido por Rusia en dos ocasiones, “una de ellas por el Ejército rojo”, por lo que esperaría “un sentimiento de solidaridad mucho mayor” hacia Ucrania.

“Sin embargo, con la ayuda de la propaganda estatal y de medios privados pero controlados por el Gobierno, el partido gobernante ha logrado crear un clima de hostilidad hacia la víctima de la agresión y ahora está intentando explotarlo en las elecciones generales. Es bastante impactante”, ha añadido.

También se ha pronunciado el jefe de la diplomacia de Alemania, Johann Wadephul, que, aunque confía en que el paquete acabará saliendo adelante, ha reclamado a Hungría que aborde el asunto “con claridad y con una clara orientación europea”.

“Estoy sorprendido por la posición de Hungría. Hablaremos de ello con nuestros colegas húngaros. No creo que sea correcto que Hungría tenga su propia batalla por la soberanía europea. Por eso estaremos con nuestros argumentos en Budapest, pero también aquí en Bruselas, para convencer a Hungría de que reflexione sobre su posición”, ha indicado.

El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha coincidido con su homólogo alemán en que, antes o después, se validarán las nuevas sanciones contra Moscú. “La cuestión no es si el vigésimo paquete será adoptado. Lo será. Es una certeza. Es la vigésima vez que hacemos este ejercicio. La cuestión es cuándo lo será”, ha señalado.

Debate sobre la unanimidad en la toma de decisiones

Chipre, que ostenta la Presidencia rotatoria del Consejo de la UE, ha pedido que las discrepancias se gestionen “en privado y a puerta cerrada” antes de trasladarlas al debate público, dado que existen “muchas sensibilidades y puntos de vista divergentes” y el objetivo común debe ser sostener el apoyo a Ucrania.

El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, ha evitado extenderse sobre la cuestión y se ha remitido al mensaje en redes sociales de su homólogo húngaro, en el que anunció el bloqueo hasta que Ucrania reanude el flujo de crudo.

“Yo, desde luego, lo que voy a expresar es que eso no ayuda, no ayuda a la Unión Europea, no ayuda a la paz en Europa, no ayuda a los civiles ucranianos. Esa es la posición que voy a tener, pero el tuit de ayer era bastante claro”, ha afirmado.

El jefe de la diplomacia italiana, Antonio Tajani, también ha discrepado de la postura de Budapest, subrayando que se equivoca “quien no quiere tomar decisiones que empujen a Moscú a entrar en razón” para poner fin a la invasión de Ucrania.

Otro de los ministros críticos con Hungría ha sido el de Lituania, Kestutis Budrys, que ha puesto el foco en el sistema de toma de decisiones de la UE y ha cuestionado la exigencia de unanimidad en materia de Asuntos Exteriores.

“No podemos repartir zanahorias cada vez y esperar que, si hay un país que bloquea, tengamos que ofrecerle algo. Esto no puede funcionar así. La UE fue diseñada de otra manera. Compartimos intereses, vemos la misma amenaza común y, en consecuencia, actuamos. Y si tenemos una disrupción constante, entonces me pregunto si deberíamos revisar el proceso de toma de decisiones”, ha sugerido.