Internacional

Burkina Faso frustra un intento de desestabilización con un plan para matar al presidente de la junta

Burkina Faso asegura haber frustrado un complot para asesinar a Ibrahim Traoré y acusa al expresidente de transición Damiba de liderar la trama.

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El líder de la junta y presidente de transición de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, durante una visita oficial a Rusia en mayo de 2025 (archivo) Europa Press/Contacto/Mikhail Tereshchenko

El líder de la junta y presidente de transición de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, durante una visita oficial a Rusia en mayo de 2025 (archivo) Europa Press/Contacto/Mikhail Tereshchenko

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Las autoridades de Burkina Faso han anunciado que han logrado neutralizar un supuesto “intento de desestabilización” que contemplaba el asesinato de altos responsables del país, incluido el líder de la junta militar, Ibrahim Traoré. Al mismo tiempo, han señalado directamente al expresidente de transición Paul-Henri Sandaogo Damiba como principal instigador de este presunto complot en la nación africana.

El ministro de Seguridad burkinés, Mahamadou Sana, explicó en la televisión pública RTB que las fuerzas de seguridad “han desarticulado por enésima vez” este “intento de desestabilización”, subrayando que el propósito era “asesinar a autoridades civiles y militares, empezando por la neutralización del camarada Ibrahim Traoré”.

El responsable de Seguridad, que elogió la actuación de los cuerpos de seguridad, precisó que, una vez consumado el asesinato de Traoré, se había previsto “una intervención militar terrestre por parte de fuerzas exteriores” no identificadas. A continuación, señaló de forma explícita a Damiba como “actor principal” y lo responsabilizó de “concebir y planificar las acciones, buscar y movilizar fondos y reclutar a poblaciones civiles y militares”.

Según detalló Sana, “los militares tenían como misión cooptar a otros militares y preparar grupos de acción con misiones bien determinadas, mientras que los civiles debían movilizar a las poblaciones y sus adeptos para poder apoyar la acción militar tras la misma”. La entrevista fue difundida por el Ministerio de Seguridad de Burkina Faso a través de sus perfiles en redes sociales.

El ministro añadió que “una buena parte de la financiación provenía de Costa de Marfil” y recalcó que las fuerzas de seguridad continúan con las operaciones para localizar y detener a otros implicados y “desmantelar sus redes”. “Todas las personas implicadas en este asunto serán llevadas ante la Fiscalía y se les aplicará todo el rigor de la ley”, advirtió.

Sana insistió igualmente en que “la situación está bajo control” y reclamó a la ciudadanía “mantener la calma”, al tiempo que valoró positivamente las manifestaciones que tuvieron lugar en la noche del sábado en Uagadugú, coincidiendo con las informaciones que apuntaban a un intento de golpe de Estado contra Traoré.

Los participantes en estas protestas se congregaron en las inmediaciones del Palacio Presidencial y se comprometieron a defender al jefe de la junta militar en medio de los rumores sobre una posible asonada. En ese momento, las autoridades de Burkina Faso no ofrecieron explicaciones públicas ni emitieron comunicados oficiales sobre lo sucedido.

Para Sana, “esta enésima movilización de la población para proteger a sus líderes y al camarada Ibrahim Traoré es prueba de su determinación a la hora de apoyar la marcha irreversible de la liberación de Burkina Faso de las cadenas del imperialismo”. El ministro aprovechó para llamar a “la unidad nacional, la cohesión social y la vigilancia” con el fin de “reforzar” la “lucha contra el imperialismo”.

La junta militar que gobierna Burkina Faso desde el golpe de Estado de septiembre de 2022 ya había asegurado en abril de 2025 que había frustrado un “gran complot” destinado a “sembrar el caos total”, señalando de nuevo a Costa de Marfil como lugar donde se encontrarían los ‘cerebros’ de la trama, en coherencia con las repetidas acusaciones de Uagadugú al país vecino por acoger a opositores y disidentes.

En estos últimos años, las autoridades burkinesas han ido rompiendo lazos con su antiguo socio estratégico, Francia, mientras estrechaban vínculos con Rusia. Paralelamente, han sellado una alianza con las juntas militares de Níger y Malí para constituir la Alianza de Estados del Sahel (AES), con el propósito declarado de reforzar la coordinación en materia de seguridad frente a la oleada de atentados yihadistas que golpea la región saheliana desde hace años.