Un tribunal de Pakistán ha impuesto este viernes penas de cadena perpetua a seis personas, entre ellas un conocido 'youtuber' y dos periodistas, por "terrorismo digital" en el marco de un proceso vinculado a los disturbios que sacudieron el país centroasiático en mayo de 2023 tras la detención del ex primer ministro Imran Jan.
El Tribunal Antiterrorista de Pakistán ha resuelto al término del juicio dictar dos condenas de prisión permanente, junto con otras penas de cárcel adicionales, contra el 'youtuber' Adil Raya, los periodistas Uajahat Said Jan, Sabir Shakir y Shahin Sehbai, así como contra el presentador Haider Raza Mehdi, el analista Moid Pirzada y el exmilitar Akbar Husain.
Además de las largas penas de prisión, a los condenados se les han impuesto diversas multas económicas. El fallo se ha conocido pocos días después de que Raya, antiguo mayor del Ejército paquistaní y actualmente residente en Reino Unido, fuera declarado "proscrito" por las autoridades del país.
La Fiscalía sostuvo que los acusados incurrieron en "terrorismo digital contra las instituciones" durante los disturbios mencionados, en los que varios edificios gubernamentales e instalaciones del Ejército fueron asaltados por manifestantes, una jornada que el Ejecutivo calificó como 'Día Negro', según ha informado el diario paquistaní 'Dawn'.
Las protestas se convocaron en todo el país tras el arresto de Jan y pronto derivaron en ataques contra sedes oficiales, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a lanzar una amplia campaña de represión y abrió la puerta a que civiles puedan ser juzgados ante tribunales militares.
Desde entonces, Jan ha recibido varias condenas de prisión por corrupción y otros delitos, por lo que continúa encarcelado. Tanto el exmandatario como sus simpatizantes sostienen que estos procesos responden a motivaciones políticas, con el objetivo de apartarle de la escena pública e impedir su participación en las próximas elecciones.
El antiguo jugador de críquet accedió al cargo de primer ministro tras unas disputadas elecciones celebradas en 2018 y fue destituido en abril de 2022 por el Parlamento de Pakistán mediante una moción de censura. Su salida del poder desencadenó multitudinarias marchas reclamando su restitución al frente del Gobierno, algunas de las cuales terminaron en graves episodios de violencia.