La Justicia de Estados Unidos ha impuesto este miércoles la pena de cadena perpetua a Ryan Routh, el hombre que intentó disparar contra el actual presidente del país, Donald Trump, mientras este jugaba en su campo de golf de West Palm Beach, en el estado de Florida, en plena campaña electoral.
La magistrada del distrito sur de Florida Aileen Cannon ha dictado para Routh una condena de prisión permanente revisable, además de otros siete años de cárcel por tenencia ilegal de armas. El fallo llega después de que un jurado lo declarase culpable en septiembre de 2025 de cinco cargos, entre ellos intento de asesinato, agresión a un agente y delitos relacionados con armas de fuego.
Durante la vista, los fiscales sostuvieron que Routh no ha mostrado señales de arrepentimiento y subrayaron que “la naturaleza atroz del intento de asesinato, especialmente su decisión egoísta de impedir a los votantes estadounidenses elegir a Trump, justifica un severo castigo penal”, según ha informado la cadena NBC News.
Routh, residente en Hawái, trató de apuñalarse en el cuello con un bolígrafo tras escuchar el veredicto de culpabilidad en septiembre, y ha querido presentar sus actos durante el proceso como una supuesta protesta contra las políticas del actual presidente.
El intento de atentado se produjo en septiembre de 2024, cuando el magnate, entonces aspirante republicano a la Casa Blanca, se encontraba disputando una partida de golf. Un agente del Servicio Secreto que realizaba un control de seguridad del perímetro detectó entre la maleza el rostro del sospechoso y el cañón de un rifle apuntando directamente hacia Trump.
Posteriormente, las fuerzas de seguridad estadounidenses interceptaron el vehículo en el que huía Routh a unos 45 minutos del lugar, después de que varios testigos lo avistasen abandonando la zona. En el registro del coche, los investigadores hallaron un rifle con mira telescópica cargado con once balas, una cámara digital y placas de blindaje capaces de soportar disparos de armas de fuego.
Este episodio tuvo lugar después de que Trump lograra sobrevivir a otro intento de asesinato durante un mitin de campaña en Butler, en el estado de Pensilvania, donde resultó herido en una oreja, mientras que el atacante murió abatido por los agentes encargados de la seguridad.