El Gobierno de Canadá ha censurado "enérgicamente" este martes la decisión de Israel de reformar la administración en Cisjordania, al ampliar las atribuciones para autorizar nuevas construcciones en asentamientos, confiscar terrenos y asumir el mantenimiento y gestión de enclaves religiosos.
"Canadá condena enérgicamente la reciente decisión del gabinete de seguridad israelí de aprobar medidas para expandir el control israelí sobre Cisjordania", ha señalado el Ministerio de Exteriores canadiense en un comunicado, remarcando que la medida "contraviene el Derecho Internacional".
El Ejecutivo de Mark Carney ha insistido en que el plan "socava las perspectivas de paz y erosiona la viabilidad de un Estado palestino" y ha urgido al Gobierno de Benjamin Netanyahu a "revertir esta decisión y detener de inmediato la expansión de los asentamientos".
"Canadá cree firmemente que una solución de dos Estados --con israelíes y palestinos viviendo uno junto al otro-- sigue siendo la única vía para la seguridad a largo plazo de ambos pueblos. Seguiremos trabajando con nuestros aliados y socios para apoyar la paz y la estabilidad en la región", ha subrayado Ottawa, que se ha alineado así con las críticas ya expresadas por buena parte de la comunidad internacional, entre ellos el secretario general de la ONU, António Guterres, así como Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Egipto y España.
La decisión, rechazada de forma tajante por la Autoridad Palestina y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), contempla que las autoridades israelíes asuman las competencias sobre el territorio y las licencias de construcción en la ciudad histórica de Hebrón, alterando el marco vigente desde 1997, que exigía el visto bueno tanto de las instituciones palestinas como de las israelíes para cualquier nueva edificación.
El plan prevé igualmente hacer públicos los registros de la propiedad de tierras en Cisjordania, de modo que cualquier persona pueda identificar a las dueñas de una parcela y plantearles una oferta de compra, una información que hasta ahora era confidencial. Además, deroga una disposición heredada de la etapa en la que Jordania administraba Cisjordania que impedía a no musulmanes adquirir terrenos en la zona y establece una "autoridad municipal específica" para la gestión de la Tumba de Raquel, en Belén, responsable de la limpieza y el mantenimiento del enclave.
Por otro lado, la iniciativa extiende las facultades de seguridad israelíes en las áreas A y B definidas en los Acuerdos de Oslo, que contemplaban un control civil palestino (A) y un control compartido (B), en materias como la gestión del agua, la protección de yacimientos arqueológicos y los daños ambientales o la contaminación. Todo ello se produce mientras los países de la región reclaman evitar pasos unilaterales con el fin de consolidar el alto el fuego en Gaza y avanzar en la implementación de la propuesta de Trump para la Franja.