Canadá impone sanciones a cinco individuos y cuatro compañías iraníes por sus lazos con la Guardia Revolucionaria

Canadá amplía sus sanciones contra Irán con nuevas medidas contra individuos y empresas vinculados a la Guardia Revolucionaria y al suministro de armas.

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La ministra de Exteriores de Canadá, Anita Anand Europa Press/Contacto/Spencer Colby

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El Gobierno de Canadá ha comunicado este jueves la adopción de nuevas sanciones dirigidas contra cinco ciudadanos y cuatro compañías de Irán, a las que acusa de facilitar tecnología empleada en la fabricación de armamento para la Guardia Revolucionaria iraní.

La medida se dirige a “empresarios y empresas iraníes directamente implicados en las redes de adquisición que producen y suministran tecnología sofisticada para apoyar la producción y transferencia de armas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)”, según ha señalado la ministra de Exteriores, Anita Anand, en un comunicado oficial.

En la misma nota, la responsable de la diplomacia canadiense subraya que la transferencia de armamento por parte de Teherán a otros actores “alimenta el conflicto armado, amenaza la soberanía de otros Estados y viola las normas internacionales” y presenta el anuncio como un “mensaje claro e inequívoco” frente a “quienes contribuyan a las actividades desestabilizadoras de Irán”.

“Canadá seguirá tomando medidas concretas para contrarrestar las actividades desestabilizadoras de Irán, defender el derecho internacional y apoyar al pueblo iraní en su búsqueda de libertad, dignidad y respeto por sus Derechos Humanos”, ha añadido Anand.

En los dos últimos años, el Ejecutivo canadiense ha impuesto sanciones a 227 personas y 260 entidades iraníes señaladas por “intimidación, violencia y represión transnacional”, ha incorporado a la Guardia Revolucionaria a su listado de organizaciones terroristas --en el que ya figuraban el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), Hezbolá y los rebeldes hutíes de Yemen-- y en diciembre del año pasado ratificó la calificación de Irán como “Estado extranjero que apoya el terrorismo”.

Estas sanciones se enmarcan en la guerra desatada en Oriente Próximo, desde que Estados Unidos e Israel lanzaran una ofensiva sorpresa contra Irán, matando al líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, el pasado 28 de febrero. Irán ha respondido desde entonces atacando territorio israelí e intereses de Washington en países del golfo Pérsico, y bloqueando el estrecho de Ormuz.