El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, se ha dirigido de madrugada a la población para pedir serenidad y denunciar una “masacre” atribuida a los ataques de EEUU, que, según el Gobierno, habrían servido de cobertura para la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, la primera dama Cilia Flores.
En su intervención, realizada en plena calle, rodeado por efectivos de seguridad y equipado con casco y chaleco antibalas, Cabello ha insistido en la capacidad de reacción de la ciudadanía. “Aquí hay un pueblo organizado que sabe qué hacer”, ha declarado el dirigente chavista ante las cámaras.
El ministro ha centrado su mensaje en un llamamiento a la serenidad y a la disciplina social. “Llamo a la calma de nuestro pueblo. Confíen en el liderazgo, en la dirigencia del alto mando político y militar para la situación que estamos atravesando. Mucha calma, que nadie caiga en el desespero para facilitarle las cosas al enemigo invasor, terrorista, que nos atacó cobardemente”, ha aseverado Cabello, aludiendo directamente a Washington.
Cabello ha pedido a los venezolanos evitar cualquier tipo de provocación y no dejarse arrastrar por el miedo o la frustración, al tiempo que reclamaba una respuesta de la comunidad internacional ante lo que ha calificado de “ataque cobarde” y “masacre”. “Esperamos que el mundo se pronuncie sobre este ataque contra civiles”, ha añadido. “Un ataque cobarde mientras la gente dormía, un ataque a civiles, una masacre. ¿Van a ser los organismos internacionales cómplices?”, ha manifestado, subrayando que por el momento no existen datos oficiales sobre el número de víctimas que habrían dejado los bombardeos estadounidenses.
En la misma línea, el fiscal general, Tarek William Saab, ha confirmado la existencia de heridos de gravedad y fallecidos, aunque sin ofrecer todavía un balance concreto. “Hay víctimas inocentes han resultado mortalmente heridas y otras han muerto a causa de este criminal ataque terrorista”, ha declarado. Saab ha reiterado además la exigencia formulada previamente por la vicepresidenta Delcy Rodríguez para que Estados Unidos presente una prueba de vida que acredite que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, siguen con vida.