La Casa Blanca ha responsabilizado al “culto de odio de la izquierda” del intento de ataque contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ocurrido el pasado sábado en Washington, en un incidente en el que un hombre armado trató de irrumpir en un hotel donde el mandatario participaba en un evento oficial.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, ha reaparecido ante la prensa tras su reciente baja de maternidad para condenar el ataque y vincularlo a lo que ha descrito como una “demonización sistemática” del presidente por parte de sectores políticos y mediáticos críticos con su figura.
Acusaciones
Leavitt ha afirmado que la violencia política en Estados Unidos es consecuencia de una retórica hostil mantenida durante años contra Trump. En sus declaraciones, ha acusado a comentaristas, políticos demócratas y parte de la prensa de contribuir a un clima que, según su versión, “legitima la violencia”.
“Este tipo de discursos constantes han llevado a personas desquiciadas a creer cosas extremas y a actuar en consecuencia”, ha señalado la portavoz, quien también ha pedido el fin de lo que considera “mentiras y difamaciones” contra el presidente y sus seguidores.
Investigación judicial
El presunto autor del ataque, identificado como Cole Thomas Allen, comparece este lunes ante un tribunal federal de Washington. Por el momento, se enfrenta a cargos de agresión a un agente federal y uso de un arma de fuego en la comisión de un delito violento, aunque el Departamento de Justicia ha avanzado que podrían añadirse nuevos delitos.
Las autoridades sostienen que el individuo tenía intención de causar un daño significativo, aunque la intervención de los servicios de seguridad evitó que el ataque llegara a materializarse.