El Gobierno de Líbano ha actualizado este viernes el balance de víctimas y sitúa en 1.142 los fallecidos y en 3.315 los heridos por los ataques lanzados por el Ejército israelí contra su territorio desde comienzos de marzo, pocos días después de que Israel y Estados Unidos iniciaran su ofensiva contra Irán.
El Ministerio de Sanidad ha hecho público un nuevo recuento que incorpora 26 muertos y 86 heridos registrados en las últimas 24 horas. El cómputo total incluye además 122 menores fallecidos y 403 niños y adolescentes heridos desde el 2 de marzo, fecha en la que el partido-milicia chií Hezbolá reanudó sus ataques contra territorio israelí en represalia por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
El Centro de Operaciones del propio Ministerio ha informado igualmente en las últimas horas de que seis personas, tres de ellas menores de edad, han perdido la vida y otras 17 han resultado heridas, entre ellas siete niños, a raíz de los bombardeos israelíes sobre una localidad del distrito de Sidón, en el sur del país.
Los ataques israelíes han desencadenado además el desplazamiento interno de más de un millón de personas en Líbano desde el 2 de marzo, según los datos de la Unidad de Riesgos y Desastres. Este organismo detalla que 136.262 personas se encuentran alojadas en refugios gestionados por el Ejecutivo, repartidas en 34.973 familias.
El primer ministro, Nawaf Salam, alertó este jueves del “riesgo de anexión” que afronta el sur del país ante la continuidad de las operaciones militares de Israel y sus “operaciones de desplazamiento masivo (...) al sur del (río) Litani, la invasión diaria de tierras, la demolición de viviendas (...) lo que sugiere que a los civiles no se les permitirá regresar a sus hogares a corto plazo”.
Pese a la actual escalada, el Ejército de Israel ya había llevado a cabo en los últimos meses decenas de bombardeos sobre territorio libanés, a pesar del alto el fuego acordado en noviembre de 2024. Las autoridades israelíes han defendido en este periodo que sus acciones se dirigen contra Hezbolá y que, por tanto, no vulneran el pacto, mientras que tanto el Gobierno libanés como el propio grupo chií han rechazado estos argumentos. Las operaciones han sido igualmente censuradas por Naciones Unidas.