El Gobierno de Líbano ha informado este lunes de que casi 1.040 personas han perdido la vida y alrededor de 2.900 han resultado heridas a raíz de los ataques del Ejército israelí iniciados el pasado 2 de marzo. Esa fecha marca el comienzo de la ofensiva israelí contra el país vecino tras el lanzamiento de cohetes por parte del partido-milicia chií Hezbolá hacia territorio israelí, en respuesta a la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, días antes.
Según el balance diario publicado por el Ministerio de Sanidad libanés, se han contabilizado 1.039 fallecidos y 2.876 heridos desde el inicio de la campaña militar. El parte incluye al menos diez muertos y 90 heridos en las últimas 24 horas.
Las autoridades sanitarias han detallado las cifras por franjas de edad y sexo. Desde comienzos de mes, los ataques israelíes han causado la muerte de 118 menores y han dejado 380 niños y adolescentes heridos. Entre la población masculina se registran 842 fallecidos y 2.065 heridos, mientras que en el colectivo femenino se cuentan 79 mujeres muertas y 431 heridas.
En su última actualización, el Ministerio ha confirmado también el fallecimiento de una persona en un bombardeo aéreo israelí contra un edificio en Hazmiyé, en las afueras de Beirut. En este ataque no se han notificado más víctimas, aunque sí importantes daños materiales en la zona afectada.
Desde el 2 de marzo, los ataques israelíes han forzado el desplazamiento de más de un millón de personas dentro de Líbano, según un recuento de hace una semana elaborado por la Unidad de Riesgos y Desastres, dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros libanés. Se estima que esta cifra haya seguido aumentando en los últimos días.
La actual escalada se produce después de meses de tensiones, en los que el Ejército israelí ya había llevado a cabo decenas de bombardeos sobre territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024. Israel sostiene que sus operaciones van dirigidas contra Hezbolá y que, por tanto, no vulneran el pacto, mientras que tanto las autoridades libanesas como el propio grupo chií han criticado con dureza estos ataques, que también han sido condenados por Naciones Unidas.