Casi 200 muertos en dos días de choques entre el Ejército paquistaní y la insurgencia baluche

Pakistán y la guerrilla baluche se enfrentan en Baluchistán en una oleada de ataques que deja cerca de 200 muertos y versiones enfrentadas sobre el balance.

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Imagen de un ataque del ELB en Quetta (Pakistán) a 31 de enero de 2026 Europa Press/Contacto/PPI

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El Ejecutivo de Pakistán calcula que en torno a 200 personas han perdido la vida en las últimas 48 horas de enfrentamientos con la insurgencia separatista del Ejército de Liberación de Baluchistán (ELB) en esta provincia del suroeste del país. Según sus datos preliminares, entre las víctimas figuran 145 milicianos abatidos, 17 miembros de las fuerzas de seguridad y 18 civiles, mientras que la organización armada sostiene, en cambio, que la cifra real de policías y militares muertos se acerca a 85.

El ELB puso en marcha en la madrugada del jueves al viernes la denominada Operación Herof (Tormenta negra), una ofensiva coordinada contra instalaciones de las fuerzas de seguridad paquistaníes mediante una serie de ataques casi simultáneos en Quetta, capital provincial, y en otras 15 localidades de Baluchistán.

Su máximo dirigente, Bashir Zeb Baloch, proclamó el inicio del "día del sacrificio" e instó a la movilización de la población baluche para culminar décadas de demandas soberanistas en una de las regiones más empobrecidas y marginadas del país. El balance difundido este domingo por el grupo armado, citado por medios indios, eleva a más de 80 los efectivos paquistaníes muertos durante sus incursiones.

Las autoridades de Islamabad, por su parte, sostienen que el ELB actúa como brazo de una campaña encubierta de India, a la que acusan de respaldar tanto a esta organización como a los llamados "talibán paquistaníes", algunos de cuyos miembros, según el Gobierno, habrían tomado parte en los choques.

En una comparecencia este domingo en Quetta, el ministro principal de Baluchistán, Sarfraz Bugti, ha rechazado que las reclamaciones identitarias del ELB tengan legitimidad política y ha denunciado, tras ofrecer el recuento de víctimas, que se trata de un pretexto para la violencia. "No dejan de cantar 'baluche, baluche' mientras usan a sus mujeres y a sus niños como combustible de guerra", ha afirmado. "Un terrorista no es más que un terrorista", ha remachado, según recogen medios paquistaníes.

En contraste, el comunicado del ELB, firmado por su portavoz, Jeeyand Baloch, eleva a 84 los integrantes de las fuerzas de seguridad muertos en las acciones del grupo. De acuerdo con su relato, decenas más habrían resultado heridos y 18 habrían sido capturados en una operación que, asegura, les ha permitido hacerse con el control de 30 inmuebles estatales, incluidas prisiones y puestos de control.

"El Ejército de Liberación de Baluchistán ha dejado claro en repetidas ocasiones en su política que si la policía o las fuerzas locales no se resisten a los combatientes por la libertad, no sufrirán daño alguno", señala el texto, antes de argumentar que "dondequiera que la policía ha sido atacada y asesinada, la razón ha sido que la policía ha apoyado al ocupante Ejército paquistaní e intentado obstruir el paso a los combatientes".

"Cualquiera, incluso un baluche, que colabore con el ocupante y obstruya a los combatientes correrá la misma suerte que el enemigo y será tratado como tal", advierte el comunicado. "El Ejército paquistaní ha fracasado por completo en varios lugares, incluyendo las zonas urbanas centrales de Quetta, mientras que los combatientes siguen presentes y mantienen sus posiciones", concluye la nota del grupo insurgente.