Al menos 3.919 personas han perdido la vida en Irán en el contexto de las protestas contra el Gobierno que arrancaron a finales de diciembre en las principales ciudades del país, de acuerdo con el balance más reciente difundido este domingo por la ONG HRANA, con sede en Estados Unidos, que subraya que se trata de “casos confirmados”.
La organización precisa que continúa analizando otros 8.949 posibles casos de fallecimientos que todavía no han podido vincularse de forma concluyente con las protestas, por lo que el número definitivo de muertos podría llegar a triplicarse una vez finalizada la verificación.
Estas cifras no han sido refrendadas por las autoridades iraníes y otras entidades manejan estimaciones sensiblemente inferiores. El Centro para los Derechos Humanos en Irán (IHRNGO), con base en Noruega, eleva el total de fallecidos a 3.428, según el informe hecho público el pasado 15 de enero.
Respecto a los heridos, HRANA ha documentado 8.949 casos, de los cuales 2.109 corresponden a personas con lesiones de carácter grave. Además, la ONG contabiliza 24.669 detenciones confirmadas en el marco de la represión de las movilizaciones.
HRANA advierte igualmente de una nueva oleada de arrestos en distintas localidades del país y denuncia el “discurso amenazante” de altos responsables de las autoridades “en respuesta a la presión extranjera”. Al mismo tiempo, remarca que se mantiene la “suspensión generalizada” del acceso a internet, lo que obstaculiza de forma significativa la obtención y verificación de datos sobre lo que está ocurriendo sobre el terreno.
Las protestas se iniciaron el 27 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán a raíz del desplome del valor del rial, la moneda nacional, pero rápidamente se transformaron en manifestaciones masivas contra la clase política en las principales urbes iraníes.