Un editorial que marca un punto de ruptura
El detonante del conflicto ha sido un durísimo editorial publicado por el National Catholic Reporter, uno de los medios de referencia del catolicismo progresista en Estados Unidos. En él, el diario califica las declaraciones de Vance como “una mancha moral en el testimonio colectivo de nuestra fe” y sostiene que culpar a la víctima de su propia muerte es incompatible con el Evangelio.
El texto denuncia los “repetidos intentos” del vicepresidente de presentar el asesinato de Renee Good como una consecuencia de sus propias acciones y no como un uso letal de la fuerza por parte del Estado.
"Estamos en el exilio moral”
El editorial, titulado We are in moral exile. We must resist, va más allá del caso concreto y describe el momento actual como una crisis moral profunda en la sociedad estadounidense. Según el análisis, el país ha entrado en una fase en la que la violencia estatal deja de generar escándalo para convertirse en algo que se explica, se procesa y finalmente se acepta.
“El futuro no llega como una sorpresa, sino como una confirmación”, señala el texto, que advierte de que Estados Unidos ha ido normalizando el uso de la fuerza letal como instrumento de gobierno, especialmente en el ámbito migratorio.
El papel de JD Vance y la fractura católica
Las críticas se centran de forma directa en JD Vance, que se presenta públicamente como católico practicante. Para muchos creyentes, que el vicepresidente atribuya la muerte de Good a una supuesta responsabilidad de la propia víctima supone una ruptura moral difícil de asumir.
El editorial recuerda que la tradición cristiana no parte de la gestión del miedo ni de la defensa del orden a cualquier precio, sino de la dignidad inviolable de toda vida humana, una dignidad que, subraya, ninguna autoridad puede suspender por conveniencia o control.
El asesinato de Renee Good como símbolo
Renee Good, de 37 años, murió tras recibir un disparo cuando se encontraba dentro de su vehículo durante una actuación del ICE. Las investigaciones siguen en curso, pero las imágenes y testimonios conocidos han alimentado una fuerte contestación social y religiosa.
Para amplios sectores católicos, el caso se ha convertido en símbolo de una deriva más amplia: la aceptación de la violencia estatal como algo inevitable y la erosión del lenguaje moral con el que históricamente se juzgaban estos hechos.
De la indignación a la llamada a resistir
El National Catholic Reporter advierte de que el autoritarismo no se sostiene solo por la fuerza, sino también por la resignación. Por eso, el texto no se limita a criticar a los líderes políticos, sino que interpela directamente a la comunidad creyente y a la ciudadanía.
“La resistencia no es solo política, es moral”, afirma el editorial, que llama a recuperar una cultura de no violencia, de conciencia activa y de presencia pública frente a lo que considera una anestesia moral progresiva.
El editorial concluye con una advertencia: las naciones no se regeneran mediante la fuerza, sino cuando suficientes personas deciden que el “exilio moral” es inaceptable y están dispuestas a defender públicamente la dignidad humana.